Deportes

Piepoli suma la tercera etapa para el Saunier y Evans es el nuevo líder

El italiano Leonardo Piepoli, del Saunier Duval, se alzó con el triunfo en la décima etapa del Tour de Francia y que dejó al australiano Cadel Evans (Silence-Lotto) como nuevo líder de la ronda gala. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 07:56 h.

El italiano Leonardo Piepoli, del Saunier Duval, prolongó la fiesta de su equipo con la conquista de la cima del Hautacam, en la etapa reina de los Pirineos que terminó con el australiano Cadel Evans vestido con el maillot amarillo y la eliminación de los españoles Alejandro Valverde y Oscar Pereiro, hundidos en una jornada nefasta para el Caisse D'Epargne.

Después de la lección de Riccó en la jornada anterior, se cumplió el deseo de "la cobra" de que ganara Piepoli en Hautacam, en la décima etapa que cubrió 156 kilómetros desde la salida en Pau. Ganó su compatriota en compañía de Juan José Cobo, otro hombre del Saunier Duval que remató el festival amarillo de los hombres de Josean Fernández Matxín.

Piepoli y Cobo cubrieron juntos los últimos kilómetros del ascenso, sin admitir compañía alguna, y llegaron a meta con un tiempo de 4h.19.27. El luxemburgués Frank Schleck, del CSC, cruzó tercero a 28 segundos. El austríaco Kohl (Gerolsteiner) llegó cuarto a 1.06 y el primer grupo de favoritos con Evans, Sastre, Riccó, Menchov y Vandevelde a 2.17, con Evans nuevo líder por un solo segundo.

La masacra afectó, y de qué manera, a Kim Kirchen, que cedió 4.19 y se despidió del sueño del maillot amarillo, pero la factura fue más dolorosa para Alejandro Valverde, que se dejó cualquier posibilidad de podio con un retraso en meta de 5.50, pero peor le fue a Oscar Pereiro, a 7.02. Dos bazas relegados a luchar por etapas en un día y dos puertos.

Cadel Evans tomó el mando en la general y confirmó su condición de favorito. Sin brillo alguno, el jefe de filas del Silence subió al podio a recoger entre lágrimas el maillot amarillo. El quinto australiano líder en la historia del Tour y el primero desde 2004, cuando lo vistió Robbie McEwen.

El vuelco en la general colocó a 5 corredores en el margen de un minuto. Segundo es Frank Schleck a 1 segundo, tercero el estadounidense Christian Vandevelde (Garmin) a 38 segundos, cuarto se metió el austríaco Kohl a 46 y quinto el ruso Denis Menchov, el ganador de la Vuelta, a 57.

Carlos Sastre, sexto, es el primer español de la general a 1.28, mientras que Juan José Cobo se alzó a la octava plaza a 2.10 y Mikel Astarloza (Euskaltel) es undécimo a 3.51. Un nuevo decorado en el que se metió también Ricardo Riccó, noveno a 2.29 y mucha montaña en los Alpes por delante.

Una etapa que desplegó mucha estrategia desde los primeros kilómetros, en un escenario pirenaico de postín. Era la etapa del Tourmalet y del Hautacam, mitos de la carrera, en el primer cuerpo a cuerpo serio entre los favoritos, el que arrojaría las primeras conclusiones cara al futuro.

Un marsellés de 22 años, Remy di Gregorio (Francaise), considerado el nuevo Virenque del ciclismo francés, tuvo el honor de coronar en cabeza la cumbre del Tourmalet (categoría especial, 17,7 kms al 7,5 por ciento). Uno de los componentes de la escapada inicial, en la que entraron nombre ilustres como los de Oscar Freire y Fabian Cancellara, un grupo que se redujo a seis corredores en las primeras rampas del legendario puerto pirenaico, donde la leyenda es aún mayor que la dureza de sus pendientes.

En tan distinguido escenario desplegó la lección táctica el CSC de Sastre. El danés Sorensen y el alemán Voigt se encargaron de seleccionar el grupo de la alta jerarquía y de hacer sufrir a Valverde, que acabó cediendo en la cumbre 50 segundos en compañía de Pereiro. Dos pájaros de un tiro, toda una jugada maestra con dos de los favoritos a punto de despedirse.

El botín fue en aumento en los 25 kilómetros que conducían hasta la falda del Hautacam. Valverde y Pereiro se vieron obligados a perseguir a más de un minuto. Entonces el CSC se puso en manos de "Espartaco" Cancellara, una locomotora para volar en busca de la última y definitiva dificultad. Un relevo premeditado en la estrategia del cuadro danés, que afrontaría el coloso pirenaico que conquistó Javier Otxoa en 2000 por delante de Armstrong con 3 corredores de postín, por otros 3 del Saunier, con el jefe Riccó, su amigo Piepoli y el cántabro Juanjo Cobo.

El duelo no se hizo esperar. Los ataques de Cobo y Schleck seleccionaron al grupo que se iba a disputar la etapa. Ambos corredores y Piepoli terminaron por ponerse en cabeza a 6 kilómetros de la cima de Hautacam. Dos contra uno, los tres muy por encima del grupo perseguidor con Evans, Sastre, Menchov, Riccó, Kohl, Efimkin y Moisés Dueñas, el bravo corredor español del Barloworld. Kirchen ya no era el líder y Valverde, solo, iba pasando las de Caín.

Cobo y Piepoli, el más veterano del equipo con 36 años, uno de los mejores escaladores del mundo, despidieron a Schleck a 2.500 metros de meta, para no aparecer más ante su vista. Empezó el festival del Saunier, otro más, implacable grupo en la montaña.

Era cuestión de decidir quién ganaba. Primó los galones de un corredor que logró el sueño de su vida en el último tramo de una carrera profesional que inició en 1995. "Leo" ya tiene triunfos en Vuelta, Giro y Tour. El cántabro Cobo seguirá "pensando en la general". Y quedan los Alpes. A ver cuál es el próximo antojo de Riccó.

El Tour de Francia disfruta el martes de su primera jornada de descanso en Pau, antes de afrontar etapas llanas, de transición, que darán paso a los Alpes.

  • 1