Economía

Pilares tambaleantes

Licenciados y estudiantes de Arquitectura, ante su futuro laboral

el 24 ene 2011 / 22:39 h.

Escuela Técnica Superior de Arquitectura, en el recinto universitario sevillano de Reina Mercedes.

"Mi situación actual es pésima. Al principio no tuve dificultades para encontrar un puesto de trabajo, pero ahora la situación laboral es absolutamente nula", asegura la sevillana María Dolores Martín. Tiene 27 años y finalizó sus estudios de Arquitectura Técnica en 2006. En la actualidad, cursa el grado de Ingeniería de Edificación en una universidad madrileña debido al limitado cupo de estudiantes que ofrece la Hispalense. El pasado año realizó el Máster Universitario en Formación del Profesorado, que corresponde al extinguido Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP). En los últimos dos años ha invertido en formación alrededor de 12.000 euros. En estos momentos, "no descarto la posibilidad de marcharme a Latinoamérica, pero el tema de la seguridad es un inconveniente", asevera.

Ella es una de esas jóvenes arquitectas que a finales de 2008 pasó a engrosar las listas del paro. Fue en ese año cuando su volumen de trabajo comenzó a decrecer. Desde entonces, "cada dos o tres meses aparece algo nuevo que puede ser desde un informe hasta una pequeña obra, pero tampoco hay mucho". Una situación que dista bastante de la que vivió durante los años del boom inmobiliario, en los que compaginó su puesto de trabajo en una empresa privada con proyectos aislados que le iban saliendo como profesional.

"Mis expectativas de futuro se resumen en encontrar trabajo fuera de España, porque aquí tendré que esperar por lo menos seis años hasta que la situación se normalice", apostilla María Dolores.

Una alternativa que también se plantea Raquel Rodríguez, una aparejadora sevillana que se encuentra desempleada desde finales de 2009. "A mí me interesa más la opción de Europa, concretamente, Alemania, debido al repunte de su economía y a la organización del país".

Ambas son conscientes de la difícil situación en la que se encuentra su sector. Por ello, buscan nuevas posibilidades que les permitan ampliar sus horizontes laborales. Una tesitura en la que se encuentran muchos otros profesionales en estos momentos.
Hace unos días acudieron hasta el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla con la esperanza de encontrar o escuchar alguna oferta de empleo.

Sin embargo, esta institución cerró 2010 con una oferta de tan sólo 65 puestos de trabajo. Unos datos que no tienen nada que ver con los que arrojó 2006, año en el que 1.038 aparejadores consiguieron un empleo.

2007 fue el momento en el que la sociedad comenzó a sentir los primeros síntomas de la crisis económica y financiera, en general, y de la crisis inmobiliaria en particular. A partir de este instante, las estadísticas reflejan el declive que sufrió y sufre esta rama profesional. En 2008, el Colegio únicamente recibió una oferta de 214 vacantes. Un descenso que ha llegado hasta la actualidad.

"Los años de bonanza han sido muy perjudiciales. Ahora todos los alumnos que salgan realmente bien preparados sí encontrarán trabajo", afirma el presidente del Colegio Oficial de Aparejadores de Sevilla, José Antonio Solís.

Todas las experiencias tienen una doble lectura. En este caso, la crisis ha servido para ver las debilidades del sector. Desde el Colegio apuntan a la anterior falta de formación, que se ha convertido en un elemento clave que contribuye a la profesionalidad y a la competitividad. Para Solís, el futuro se centra en la rehabilitación y en el mantenimiento de edificios.

"Escogí Ingeniería en Edificación por vocación, pero, además, económicamente era una carrera bastante rentable", declara Fernando Hermosel, estudiante de la Universidad de Sevilla. Se encuentra en segundo curso, pero es consciente de que "la inserción laboral es una cuestión dura". A pesar de las dificultades que atraviesa el sector, él confía en el amplio abanico de competencias que tiene su especialidad, que nació con el Plan Bolonia.

Enrique Calado tiene 22 años y estudia segundo de Arquitectura Técnica. Él asegura que uno de los motivos que le impulsaron a matricularse en esta carrera fue "el alto índice de empleabilidad que tenía", pero declara que el impulso definitivo vino dado por su familia, que se dedica al mundo de la construcción. No es el único que se encuentra en esta situación, sino que existe un amplio porcentaje del alumnado cuyo entorno personal está ligado al sector del ladrillo.

Según un estudio realizado por el Servicio Andaluz de Empleo sobre la inserción laboral de la promoción 2007-2008, el mayor crecimiento del paro experimentado en los dos últimos años corresponde a Arquitectura Técnica. Un desempleo que está relacionado con puestos de trabajo inferiores a tres meses de duración.

A pesar de estos factores condicionantes, las matriculaciones en este tipo de carreras técnicas crecen año tras año.

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