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Pocos discursos y mucho esfuerzo

El miércoles pasado, en el parlamento andaluz, se celebró un pleno extraordinario -se están perdiendo las buenas costumbres vacacionales- para debatir, una vez más, las repercusiones de la crisis en Andalucía, y las actuaciones para combatirlas.

el 15 sep 2009 / 21:37 h.

El miércoles pasado, en el parlamento andaluz, se celebró un pleno extraordinario -se están perdiendo las buenas costumbres vacacionales- para debatir, una vez más, las repercusiones de la crisis en Andalucía, y las actuaciones para combatirlas. Y en este debate, por fin, el presidente de la Junta admitió, sin ningún tipo de ambagues, no sólo la virulencia de la crisis, sino que reconoció la gravedad de la situación actual, y las negras perspectivas que se ciernen sobre nosotros, a corto y medio plazo. El paro galopante -ya nadie se extraña cuando se habla de la posibilidad de que en Andalucía lleguemos al millón de parados- y el estancamiento económico en casi todos los sectores, pintan un panorama que no permite optimismos intencionados.

Así que ya es algo. El reconocimiento de la gravedad del problema es un paso imprescindible para buscar soluciones coherentes. Probablemente, si la aceptación de la realidad se hubiese hecho antes, tanto a nivel nacional como autonómico, los presupuestos se hubieran diseñado de forma muy distinta. Se hicieron sobre el cálculo de un pequeño crecimiento, cuando, y ahora lo admitimos, tendrían que haberse elaborado previendo un periodo de recesión, como muchos analistas ya anunciaban en el último trimestre del año pasado. Había tiempo para rectificar, pero no se quiso hacerlo.

También hay que señalar, como punto positivo de lo ocurrido en ese debate, el ofrecimiento de un gran pacto político, que puso sobre la mesa el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, que lo comparó con los famosos y alabados Pactos de la Moncloa. Yo no se si en la concertación social caben, como actores principales, los partidos políticos, los Ayuntamientos y las Diputaciones, pero lo que sí es seguro, es que, en estos momentos, en los que nadie puede, ni debe, presumir de tener en sus manos la varita mágica que arregle los problemas, es mas necesario que nunca un gran consenso, que defina las actuaciones básicas para hacer frente a la situación más grave que hemos padecido desde hace décadas.

Es evidente que los acuerdos a los que lleguen el gobierno, empresarios y sindicatos, tendrían mucho más calado y eficacia, si están respaldados previamente por un pacto político, que los aparte del vapuleo de la confrontación. Eso por una parte y, de otra que la plasmación de los acuerdos en actuaciones concretas, siempre tendrán más viabilidad, si en su diseño se ha contado con las corporaciones locales y provinciales, que disponen de los instrumentos para su puesta en práctica.

Por todo esto, y por que en estos momentos de agobio sería bueno el darnos un respiro político de forma que muchos ciudadanos angustiados por su presente y su futuro, viesen que todos reman en la misma dirección, es decir en buscar soluciones reales a una crisis que no es coyuntural, sino claramente estructural. Lo que quieren los ciudadanos son pocos discursos y mucho esfuerzo.

Periodista

juan.ojeda@hotmail.es

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