Cultura

‘Poder Absoluto’ muestra en el Lope las interioridades de la corrupción política

Emilio Gutiérrez Caba y Eduard Farelo protagonizan este combate interpretativo.

el 13 mar 2014 / 21:29 h.

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El dramaturgo Roger Peña y el actor Eduard Farelo en la presentación. El dramaturgo Roger Peña y el actor Eduard Farelo en la presentación.

Un veterano político, cuya única aspiración es alcanzar la presidencia del Gobierno de Austria, y un joven dirigente de su mismo partido, considerado su delfín, se estrechan la mano ante las cámaras y los flashes antes de cerrar la puerta del despacho. Una vez allí, en la intimidad de la sala, arranca Poder Absoluto, una obra de teatro sobre la corrupción política que se estrenó anoche en el Lope de Vega y estará en cartel hasta el domingo.

Este montaje, firmado por el dramaturgo Roger Peña, sitúa la acción en Austria, aunque «podría ser cualquier país del mundo, y por supuesto España». «Escribí la obra hace ocho años, al final de la última legislatura de José María Aznar, porque ya entonces las cosas olían a podrido, aunque lo cierto es que en este país, la derecha, el centro y la izquierda juegan en la misma división», relata el autor.

El texto se quedó guardado en un cajón hasta que hace dos años Peña lo rescató, justo en un momento en que «la corrupción nos invade y nos ahoga». Según explicó ayer en rueda de prensa, este título es un thriller político que en ocasiones roza la historia de terror. «Lo bueno es que no es una historia real; lo malo, que podría serlo, y lo peor, que hay otras cosas más horribles», dijo Peña, que también dirige la obra.

La obra narra cómo un prestigioso y veterano político, encarnado por Emilio Gutiérrez Caba, aspira a la presidencia de su país. Todo está a su favor. Todo salvo algún trapo sucio por lavar. Para ello contará con la ayuda de un joven y ambicioso miembro del partido, al que hará una petición «envenenada». Esta reunión durará una hora y 20 minutos, lo mismo que la obra.

El actor Eduard Farelo, que interpreta al joven político, recordó que llevan año y medio recorriendo el país con este título y que, mientras que «en las primeras funciones el público veía con cierta incredulidad lo que ocurría sobre el escenario, ahora lo ve con naturalidad».

En su opinión, esta obra es incómoda y, de hecho, esto ha dificultado que vaya a más ciudades durante su gira, a pesar de que se aborda desde un punto de vista que en ocasiones roza lo cómico. «El público se ríe por simpatía, pero también por asco».

Aunque la obra «habla de una situación hipotética en Austria, los personajes podrían ser cualquier político español», dijo el director, que aunque rechazó que «los pueblos tengan lo que se merecen», sí defendió que «las gentes son en parte responsables de lo que les pasa. Austria aceptó la anexión de Alemania y del nazismo». En este sentido, puso los casos de Burgos, con lo ocurrido enGamonal, o de Ucrania, como ejemplo de «momentos en los que el pueblo dice basta».

El choque de los dos actores sobre el escenario reproduce un auténtico «combate escénico» que recuerda «a los grandes políticos de la Transición, porque hoy en día carecemos de oradores de nivel», dijo Farelo.

El precio de las entradas oscila entre los 4 y los 21 euros.

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