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Poderosa artillería

Mientras las normas del fútbol sigan diciendo que los partidos se ganan por la diferencia de goles a favor de un equipo, mandarán en muchísimos casos las poderosas artillerías capaces de solventar un choque.

el 15 sep 2009 / 00:16 h.

Mientras las normas del fútbol sigan diciendo que los partidos se ganan por la diferencia de goles a favor de un equipo, mandarán en muchísimos casos las poderosas artillerías capaces de solventar un choque. Hoy en día se paga carísimo el gol. Los equipos que tienen jugadores capaces de engendrarlos ganan muchísimos partidos por esa capacidad resolutiva ante sus rivales. Esta premisa es clave para analizar el partido que ganó el sábado el Sevilla al Espanyol en el Olímpico de Montjuïc.

Dos genialidades. Sólo iban diez minutos de partido cuando el Sevilla, con dos genialidades de sus dos puntas, Luis Fabiano y Kanouté le ponía diferencias al marcador. Decía un entrenador que entrenó en las dos orillas del fútbol sevillano, el chileno Vicente Cantatore, que "un gol en fútbol es muy poco; pero dos son demasiados". Teoría que muchas veces es válida, pero otras veces discutible. El Sevilla debió sentenciar en varias contras por la derecha de Navas pero se iba a encontrar con un gol de Luis García con la primera parte a punto de concluir y el once periquito se metía en el partido. Válida esa teoría de que un gol es poca ventaja.

Muy parecida. La segunda parte fue muy similar. Apretó lo indecible el Espanyol en el primer cuarto de hora, donde los apuros fueron incesantes, pero el gol no llegó y el Sevilla puso de nuevo tierra de por medio con el 1-3 de Poulsen. No estaba sentenciado el partido porque de nuevo la reacción local hizo que marcara Coro y se apretara el tanteador, pero de nuevo la artillería sevillista apareció en las bandas. Los canteranos Navas y Capel, que hicieron un gran partido, fueron los protagonistas y el almeriense -el día en que cumplía 20 años- sentenciaba con su gol la victoria sevillista y ponía la guinda a su gran partido.

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