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Políticamente correcto

La mañanita del Jueves dejó en el aire un olor a romero. El Corpus es una de las fiestas importantes de Sevilla, que trasmite esa imagen, la de una ciudad en fiesta permanente. Eso sí, una permanente fiesta religiosa. Nada que decir si no fuera porque mientras unos disfrutan, otros tienen difícil la posibilidad de hacerlo con otro tipo de manifestaciones festivas...

el 16 sep 2009 / 04:08 h.

La mañanita del Jueves dejó en el aire un olor a romero. El Corpus es una de las fiestas importantes de Sevilla, que trasmite esa imagen, la de una ciudad en fiesta permanente. Eso sí, una permanente fiesta religiosa. Nada que decir si no fuera porque mientras unos disfrutan, otros tienen difícil la posibilidad de hacerlo con otro tipo de manifestaciones festivas. Vaya por delante: las procesiones me gustan. Y, sin embargo, como tantos otros echo de menos algo de laicidad festiva. Recuerdo esta mañana, en la que una vez más las calles se han llenado de incienso, un desfile de demonios que nos trajo en los primeros años ochenta Els Comediants.

Vinieron los demonios por el río, desembarcaron y salieron patinando hacia la Plaza del Triunfo. Miles de irresponsables, a juzgar por el escándalo posterior, gente alegre y feliz por la festiva libertad de aquella noche de verano, siguieron, seguimos, a los demonios rojos y descarados que invitaban a reír, bailar y disfrutar sin temor a las consecuencias, que ninguno pensábamos que tuvieran que ser malas. Pasó la fiesta y se esfumó la alegría.

Semanas hubo de rosarios en desagravio por tanto pecado, hubo pintadas por toda la ciudad de ataque a los pecadores que se habían atrevido a pasarlo en grande sin ningún cargo de conciencia. Nunca ha vuelto a haber otra noche tan divertida en la calle. El tiempo ha pasado y aquí ya nadie provoca reacciones, más allá de lo políticamente correcto. Por lo demás, la mañana del Corpus es preciosa y deja un aroma de romero que invita a disfrutar de la primavera.

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