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Ponerle rejas al pasado

"Fue surrealista. De la noche a la mañana estaba entre rejas", dice Francisco Daldes, el hombre encarcelado por robar un portal de belén en Cádiz hace nueve años.

el 15 sep 2009 / 02:48 h.

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"Fue surrealista. De la noche a la mañana estaba entre rejas", dice Francisco Daldes, el hombre encarcelado por robar un portal de belén en Cádiz hace nueve años. Ha vuelto a disfrutar de la libertad tras ser detenido cuando había rehecho su vida familiar y laboral dejando atrás su adicción a las drogas. Su ingreso en prisión fue causado por un error judicial que quiere olvidar.

Ahora sólo es "un mal sueño" el momento en el que le detuvieron el pasado mes de febrero cuando paseaba por Cádiz con su hija de siete años. Su arresto se produjo para dar cumplimiento a una orden de busca y captura a pesar de que en los últimos años seguía residiendo en el mismo barrio. "Nunca he estado escondido y estaba trabajando con contrato y asegurado", explica.

La condena de dos años de cárcel, dictada en 2004, fue el resultado del acuerdo entre la Fiscalía y la defensa. Por este motivo, en ningún momento se presentó ningún recurso que pudiera demorar su aplicación. El propio presidente de la Audiencia Provincial, Lorenzo del Río, reconoció que esta dilación en el tiempo demuestra que la justicia ha fallado. Francisco ya había estado en la cárcel en otra ocasión, desde el año 2000 hasta 2002, pero lo vivió de forma muy diferente.

"Mi vida cambió porque entonces estaba hasta las cejas metido en la droga y para mí la cárcel fue como un centro de drogodependencia", señaló Daldes, quien insistió en que se ha tenido que enfrentar a esta condena "cuando ya iba por el buen camino". Su caso llegó a oídos de los defensores del pueblo andaluz y español que pidieron su libertad.

No fue hasta el pasado sábado 29 de marzo cuando por fin se le comunicaba que podía volver a su casa. "No me lo podía creer. Se me puso el corazón en la boca", afirma. Pudo dejar el centro penitenciario Puerto II después de que el juzgado de lo Penal número 2 dictara una providencia en la que aceptaba la suspensión de condena solicitada por su abogado mientras que se tramita el indulto.

La defensa confía en que el Ministerio de Justicia acepte esta solicitud en la que se argumenta que su cliente ya está rehabilitado, ha formado una familia y ha encontrado trabajo. "La pena tiene un fin reeducador y el ingreso en prisión supondría el efecto contrario", señala su letrado, Jesús Federico Vilar. Se ha adjuntado una carta del jefe de la empresa de construcción en la que Francisco trabaja y a la que ya se ha incorporado, en la que asegura que su conducta es ejemplar.

Su estancia en la cárcel ha estado marcada por la preocupación por su familia, que depende económicamente de su sueldo. "Yo tenía un techo y comida pero estaba agobiado por los que estaban fuera. No paraba de darle vueltas al coco porque me preguntaba continuamente de qué iban a vivir", explica. Francisco -que después de un mes de incertidumbre ha logrado abrazar por fin la libertad- quiere, como hizo con su adicción a las drogas y su historial delictivo, ponerle rejas al pasado y no dar ni un paso atrás en su nueva vida.

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