Cultura

Póngame medio Carambolo, por favor

La Junta y el Ayuntamiento están de uñas a cuenta del tesoro, pero están condenados a entenderse. Uno lo quiere exhibir en el Museo Arqueológico y el otro, en la casa consistorial.

el 24 oct 2009 / 20:11 h.

El sabio de Salomón lo tendría claro: ¿el Tesoro del Carambolo no tiene 21 piezas?, pues 10 para la Junta, 10 para el Ayuntamiento y el collar, la joya de la corona para... Pero aquí no valen soluciones salomónicas. Se trata de un conjunto tan valioso -por sus casi tres kilos de oro y por lo que simboliza: es el vestigio más representativo de los ancestros de esto que llamamos Andalucía y Sevilla- que no tendría sentido alguno trocearlo, y más cuando existen varias réplicas perfectas del mismo que son, paradójicamente, las que hemos podido disfrutar estos últimos 30 años.

Porque lo que es el original del tesoro, el hallado en 1958 en el cerro del Carambolo (Camas), lo ha catado el público bien poco. Para ser exactos, cinco veces con la de ahora en el Museo Arqueológico, y esta última gracias a la efeméride -se cumplen 51 años del descubrimiento-, que si no...

Pues si no igual no se hubiesen removido como lo han hecho los cimientos relacionales entre la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento, ejemplificados en la prepotencia del este tesoro es mío que destila el alcalde y los berrinches telefónicos de la consejera malagueña Rosa Torres, entre la diplomacia en forma de estilete dialéctico de la delegada de Cultura y ex de la Junta Maribel Montaño y el yo soy perro viejo y si quieren guerra, la van a tener que propala el delegado provincial Bernardo Bueno, para colmo del sector vierista y, por tanto, opuesto dentro del partido a Monteseirín...

Y claro, así el polvorín, no era difícil esperar lo esperable: que saltaran chispas. La excusa, esta vez, ha sido el Tesoro del Carambolo, pero ha habido enfrentamientos más o menos soterrados que han ido socavando las relaciones hasta dejarlas en inevitablemente soportables, lo que ha acabado repercutiendo en los proyectos conjuntos o en las ayudas que una (la Junta) tiene comprometidas con el Consistorio.

El asunto ha llegado a punto de ebullición a cuenta del tesoro porque el alcalde ha desvelado su intención de exponerlo en la Casa Grande de modo permanente. Lo hizo hace un par de semanas durante la inauguración de la exposición El Carambolo. 50 años de un tesoro, donde anunció que éste no volvería más al banco.

El anuncio de Monteseirín, que la Consejería de Cultura logró retardar un día para que no se viese un enfrentamiento público durante la inauguración de la muestra, sobre todo con el presidente Griñán por medio -y aun así algo se vio-, sentó en la calle San José como un tiro. Una vez más, el alcalde iba por libre.

Y es que aunque el Ayuntamiento de Sevilla es el titular del Tesoro del Carambolo porque en su día se lo compró, cuando se podía, al Estado para evitar que se lo llevasen al Arqueológico Nacional, no es menos cierto que aquel contrato sui generis incluía una cláusula que indica claramente que el lugar del tesoro es el Arqueológico de Sevilla siempre que reúna condiciones.

Y he aquí la madre del cordero: el Ayuntamiento dice que ya es hora de que la ciudadanía disfrute a diario del Carambolo, pero se niega a reconocer que el museo (que gestiona la Junta aunque es de titularidad estatal) sea su lugar. Al menos durante los próximos cuatro o cinco años, los que tarde el Ministerio de Cultura en afrontar la rehabilitación integral -ahora en fase administrativa- del museo.

"Cuando reabra restaurado, nadie discutirá que ése es el lugar, pero hoy por hoy, no lo es", es el mensaje, tajante, que llega desde Plaza Nueva, y a la vez la excusa para buscarle acomodo al tesoro en la Casa Grande, probablemente en la Sala Capitular baja, aunque para ello se deban gastar unos cuantos miles de euros -con la crisis de fondo- en contratar medidas de seguridad.

La postura de la Junta es diametralmente opuesta. Alega que ha invertido más de un millón de euros en dejar de dulce las salas temporales de exposición -donde se exhibe ahora el tesoro- y que éstas, por su ubicación, podrán seguir abiertas mientras duren las obras en el resto del museo.

"cosa de dos". Y más: afirman con vehemencia que cualquier decisión que se tome sobre el Carambolo "debe ser, forzosamente, cosa de dos, no de uno solo, por más que ese uno sea el titular. También nosotros tenemos una de las dos llaves que abren la caja de seguridad del banco y tenemos que autorizar cualquier operación que se haga con él, porque somos corresponsables ante la ley, como lo demuestra el hecho de que hemos pagado los costes de la caja de seguridad, cuando el Consistorio no ha puesto un euro".

Así de enconadas las posturas, puede verse un espectáculo bochornoso el 10 de enero, cuando se clausure la muestra del Arqueológico y el Ayuntamiento insista en que la empresa de transporte lleve el tesoro a la Plaza Nueva, mientras la Junta intenta hacer valer lo que dicta el contrato. Por ahora, ambas partes hablan de que es preciso hallar un "consenso". Que pasa por que haya un diálogo ahora de sordos. Tienen algo más de dos meses para entenderse. ¿O es que la solución va a ser devolver el tesoro al banco porque los políticos no son capaces de pensar en el bien común?

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