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¡Ponte guapa!

La modelo y actriz Laura Sánchez presentó ayer en Sevilla unos trajes de flamenca que sirvieron a este periódico para indagar qué se llevará este año y qué no.

el 28 abr 2011 / 19:29 h.

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¿Qué es lo que no le debe faltar a una buena flamenca que se precie? Tome nota. Porque para la modelo y actriz andaluza Laura Sánchez, indudablemente las flamencas deben ir siempre con "unos buenos pendientes y por supuesto un abanico". Porque en la Feria suele calentar el sol en demasía. Y porque hace bonito.

La modelo onubense presentó ayer el que ha sido su último reto, el de diseñadora, aunque ella recalca que no se define como tal. "¡Ni mucho menos soy diseñadora! ¡Si me pincho con la aguja cosiendo un botón!" Laura, que dice haberse divertido mucho con este proyecto, ha reinterpretado los patrones de su amiga Vicky Martín Berrocal inspirándose en el nuevo cóctel Brugalibre, un combinado con el que Brugal y Sprite pretenden sorprender a todos los que se acerquen los próximos días al Real.

Antes muerta que sencilla, dicho y hecho. ¿Quién no termina la Feria con un dolor atroz de pies, de orejas o de espalda? No es para menos, porque cargar en el esqueleto con los metros y metros de telas que componen los trajes de flamenca se puede convertir en una tortura, pero claro gustosa, que lo que pega es estar monísima de la muerte. Así lo corrobora la modelo. "Para estar guapa hay que sufrir. En Feria siempre con taconazo, aunque al final no se sepa donde terminen." Cierto, Laura, cierto.

Los cuatro diseños los verán ustedes por el Real porque los van a llevar Las niñas Brugal para promocionar el asunto entre los feriantes. Azul añil y verde esmeralda, esos son los colores elegidos para el diseño de los trajes. "He querido representar la esencia del combinado. Los trajes son muy flamencos sin perder el estilo de mi hada madrina, Vicky Martín Berrocal."

Pero ni azul, ni verde, ni nada. ¿Quiere un truco de verdad para estar guapa en la Feria? La modelo sugiere que se trata de dormir "cuanto más mejor", aunque a veces sea complicado por eso de compaginar las largas jornadas feriantes con las también largas jornadas de trabajo. Porque como sólo sabe la gente de aquí, en Sevilla también se trabaja en Feria.

Sólo a unos metros del Gran Hotel Meliá Colón, lugar de la presentación, la atmósfera pre- feria se palpa en el entorno. El trasiego de gente ultimando los detalles para sus trajes es notable. Los escaparates de las tiendas están llenitos de flores, peinetas, pendientes, mantoncillos, un sinfín de complementos que llenan de colorido las tiendas. Mirando uno de los escaparates están dos hermanas, Paqui y Carmen Vera, que este año no estrenan traje por eso de la crisis, que no está la cosa como para tirar cohetes. "Estamos las dos en desempleo así que este año nada de traje nuevo: a repetir con los de otros años", aunque sí que pisarán el albero. "Iremos lo que se pueda... con la que va a caer", suspira Carmen. Lo cierto es que las previsiones meteorológicas no son muy halagüeñas, al menos hasta mitad de semana.

Trajes lisos, de lunares, con estampados, con muchos o pocos volantes... en la Feria se ve de todo. Pero lo que cada año es una incógnita es el color de moda. Éste año a falta de uno son dos. "Los colores que más se venden son el buganvilla y el verde agua", dice Carmen Cano, dependienta de la tienda Don Regalón, donde venden complementos. "Ahora en Feria es una locura. A mediodía abrimos, y cerramos todos los días más tarde. La gente suele venir a buscar lo que le falta cuando la Feria ya está aquí." Lo cierto es que las tiendas están a rebosar de clientas. Y allí en la tienda (precisamente buscando unos pendientes) están Soledad Hernando y su hija, ambas de Bilbao; se estrenan en su primera Feria. "Mi hija se ha comprado un traje y la estoy ayudando a ultimar los detalles de los complementos. Bueno, aquí me han dicho que se dicen avíos", cuenta Soledad.

Ya saben que si quieren lucir palmito en la Feria de Abril, aunque este año más bien podría llamarse de mayo, lo importante son los complementos: que no le falte una gran flor en la cabeza, ni unos enormes y pesados pendientes. Imprescindible: el taconazo y el mantoncillo, aunque esto último puede ser más liviano porque otra moda de este año son los de plumeti o de flecos. Después ya se verá, el cansancio quedará atrás y pronto comenzará a pensar en la Feria del próximo año.

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