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Por el amor de Dios

El artista británico Damien Hirst, el David Beckham del arte contemporáneo, es un claro ejemplo de cómo la especulación financiera ha contaminado también el mundo del arte. Su obra Por el amor de Dios (For the Love of God), un cráneo incrustado de diamantes, parece haber sido concebida para generar plusvalías.

el 15 sep 2009 / 20:58 h.

El artista británico Damien Hirst, el David Beckham del arte contemporáneo, es un claro ejemplo de cómo la especulación financiera ha contaminado también el mundo del arte. Su obra Por el amor de Dios (For the Love of God), un cráneo incrustado de diamantes, parece haber sido concebida para generar plusvalías. La pieza fue presentada por primera vez en público en junio de 2007, en la galería londinense White Cube, con un precio de venta de unos 75 millones de euros. Al poco tiempo, dos tercios de la propiedad de la obra fueron a parar a manos de un grupo inversor, quedándose el artista con la propiedad del otro tercio.

Un año después, el grupo trata de buscar un comprador que pague por la pieza el doble del precio inicial, unos 150 millones de euros. Si no se vende al final, ya está previsto su destino: en una entrevista concedida hace unos meses a Le Figaro, Hirst declaró que tenía un acuerdo con sus socios para sacar la obra a subasta, en caso de que no se encontrara comprador en el plazo de ocho años.

Mientras los tejemanejes financieros del cráneo seguían su curso, el artista aprovechó para llevar a Sotheby's 223 nuevos trabajos sacados directamente de su estudio. El mismo día en que quebró el banco americano Lehmann Brothers, paradójicamente, las obras de Hirst se remataron por algo más de 160 millones de euros, cantidad por encima de los pronósticos más favorables. Más allá del siempre discutible valor artístico de su trabajo, para nosotros el mayor mérito de Hirst radica en haber sido capaz de trastocar realmente los mecanismos económicos del sistema artístico. Nadie antes que él ha sido capaz de forzar tanto sus límites.

Pero, por fortuna, existe arte al margen del mercado. La revista alemana Capital, en colaboración con el influyente portal de internet Artfacts, ha publicado hace poco una lista de los cien artistas más importantes del mundo, cuyas obras nunca han salido a subasta. Los tres primeros de la lista son Aernout Mik, Nedko Solakov y Monica Bonvicini. Preferimos este enfoque.

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