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El vecindario de Los Remedios se rebela contra los decibelios que impiden su derecho al descanso

el 03 nov 2014 / 12:00 h.

Sevilla 30/10/2014 Barrio de Los Remedios<br />

FOTO: Pepo HerreraDos muchachas broncean su pétrea piel sobre el césped de la glorieta de las Cigarreras. Ellas son las encargadas de dar la bienvenida a quien atraca en el barrio por el puerto principal de la Plaza de Cuba. «Todo son carreras desde primera hora de la mañana: que si al trabajo, al mercado, al colegio con los niños...», relata uno de los taxistas que acaba de pillar un servicio en la parada habilitada en una de las orillas de este cruce de caminos. A un lado, Betis y Triana; y al otro el pasado más emprendedor de quienes pusieron rumbo río abajo o de quienes hasta hace siete años mantenían viva la profesión de Carmen la Cigarrera. Al frente se perfila la avenida de República Argentina, donde confluye un vecindario que va cumpliendo años sin perder «las formas cuidadas» que lo hacen singular. Antes de buscar el frescor de los soportales de esta arteria principal de Los Remedios, una calle lateral llama la atención. Hace cuatro años protagonizó una de las últimas peatonalizaciones. Y no estuvo exenta de polémica. «Tengo que reconocer que firmé para oponerme y ahora lo haría pero para que fuera así toda Asunción», confiesa Pilar mientras observa cómo dos operarios repasan las gemas del adoquinado central. Su opinión contrasta con algunos comercios tradicionales. Éstos lamentan que «ha cambiado el modelo de negocio» ante la «excesiva» proliferación de bares y veladores que hacen «demasiado ruido», apunta la dueña de un comercio de ropa de bebé. Ruidos que se hacen «insoportables» al caer la noche en los bloques próximos a los terrenos de la Feria de Abril. Hasta aquí «todavía llegan jóvenes con bolsas y bebidas alcohólicas para pasar la noche y dejarlo todo perdido y sin que se pueda dormir», explica Lourdes, de la calle Virgen de Consolación mientras sale de la estación de metro de Blas Infante y contempla los restos de vasos y botellas que hay en un andén paralelo a la vía en este punto de los Gordales donde está previsto que vaya la Ciudad de la Justicia. A estas protestas por los decibelios se suman otras de los jóvenes: «Es una zona muy cara. Nos gustaría quedarnos, pero es muy difícil comprarse un piso. Piden mucho y necesitan de una gran reforma», confiesa Alejandro, que a sus 30 años ya es juez. La zona azul también les complica la existencia, en especial a estudiantes y comerciantes:«Anunciaron en primavera que desaparecería este sistema de aparcamiento por pago y sigue igual», indica Concha, que se encamina a la plaza de abastos de Los Remedios para hacer la compra: «Aquí tenemos de todo. Y además de calidad», añade antes de pedir un kilo de setas y de dejar claro que se trata de una zona «muy familiar». El reloj marca las dos de la tarde y vuelven las prisas. Niños con uniforme van coloreando la calle que tiene el poeta de Moguer. Unos buscan el Metro, otros Tussam o el carril bici... «Nos falta más limpieza y mejoras en acerados y asfaltados», concluye la madre de estos escolares.

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