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Por favor, déjennos vivir la vida

En estos tiempos que corren, de incertidumbres y temores, la curia anda revuelta. A la jerarquía eclesiástica, con el Vaticano a la cabeza, se le acumula la faena. En poco más de un mes distintos acontecimientos han ido salpicando su agenda. La italiana Eluana Englaro, de 38 años, abandonaba, al fin, sus 17 años de estado vegetativo...

el 16 sep 2009 / 00:19 h.

En estos tiempos que corren, de incertidumbres y temores, la curia anda revuelta. A la jerarquía eclesiástica, con el Vaticano a la cabeza, se le acumula la faena. En poco más de un mes distintos acontecimientos han ido salpicando su agenda. La italiana Eluana Englaro, de 38 años, abandonaba, al fin, sus 17 años de estado vegetativo, bajo la sospecha vaticana de que se había cometido un homicidio.

Distinta suerte corría Andrés, un niño de 7 años víctima de una enfermedad hereditaria, hasta ahora incurable, cuyo hermano Javier, nacido por selección genética, le devolvió la vida en Sevilla. En este caso fue la Conferencia Episcopal Española quien denunció que se trataba de una "práctica eugenésica". Esta misma institución embiste contra el proyecto de reforma de la Ley de aborto, actualmente en trámite, recurriendo a la comparación ?tal vez inducida por la celebración del segundo centenario del nacimiento de Darwin? entre un lince y un feto. Protesta que quieren hacer extensiva a la celebración festiva de la Semana Santa, en parte religiosa, en parte pagana, rito religioso y expresión de convivencia.

Una cita más, esta vez del pontífice Benedicto XVI, quien en su visita a África ha arremetido contra el uso de los profilácticos (léase condones) como medida preventiva contra el sida, desautorizando la campaña de prevención emprendida por Naciones Unidas y abandonando a su suerte a las más de 6.500 personas que cada día mueren a causa del VIH. Quizás, todo este espectáculo circense sea la expresión manifiesta de unos tiempos en los que la banalización de tantas cosas ha ido generando un caldo de cultivo donde oportunistas de toda índole tratan de sacar partido.

Voltaire en su obra Tratado de la tolerancia recurre al arzobispo de Canterbury John Tillotson, a su decir el más prudente y elocuente predicador de la Europa de aquellos tiempos, y nos hacer reparar en que: "Todas las sectas se enardecen con tanto más furor, cuanto menos razonables son los objetos de su arrebato. ?Y continúa? Valdría más no tener revelación, abandonarse a los sabios principios de la naturaleza que inspiran la dulzura, la humanidad, la paz y que originan la dicha de la sociedad, que ser guiado por una religión que inspira a las almas a un furor tan salvaje".

Nuestro deseo es librar la batalla del entendimiento, de la búsqueda de una sociedad que persiga el gozo frente al sufrimiento. Cuídense pues, señores obispos, de velar por sus almas. Sigan, si lo desean, medrando en su empeño de alcanzar la gloria eterna. Ustedes lo han decidido así y están legitimados para hacerlo. Reparen en sus comportamientos y pongan en orden sus conciencias.

Nosotros mortales, sólo aspiramos a transitar por el mundo modestamente, de la manera más decente y gozosa que podamos, haciendo frente a las obligaciones que la propia existencia establece. Por favor, déjennos vivir a los vivos. Permítannos disfrutar de esta humilde morada. No se ocupen de administrar nuestro mundo. Despreocúpense de nosotros. Y, por dios, déjennos vivir en paz.

Doctor en Economía

acore@us.es

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