Cofradías

Sevilla tuvo por fin un Jueves Santo pleno

Todas las hermandades pudieron salir tras dos años en blanco. El Señor de Pasión impresionó.

el 29 mar 2013 / 00:28 h.

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(Fotogalería del Jueves Santo) Mañana de mantillas, tarde de oficios y visitas a los sagrarios y sol. Además de gente, mucha gente. Ayer no faltó nada para que fuera Jueves Santo. Ni siquiera los pasos de las siete cofradías que tradicionalmente hacen estación de penitencia a la Catedral. Tras dos años consecutivos, las hermandades salieron ayer y discurrieron sin sobresaltos hasta la entrada en sus templos. Panorámica –tomada desde la terraza de los100 Montadiitos– del enorme paso de misterio de La Exaltación en su discurrir por Campana. / J. M. Paisano Panorámica del enorme paso de misterio de La Exaltación por Campana. / J. M. Paisano Sin sobresaltos, salvo porque los bomberos tuvieron que retirar un panel de abejas de la Plaza Virgen de los Reyes que incomodaba a los abonados justo a tiempo para no dificultar la salida de Los Negritos de la Catedral y por el aviso de una perturbación que se había formado en Portugal y que podría descargar en Sevilla durante en torno a las 21.30 horas, y con muchas, muchísimas ganas, guardadas de los tres últimos años, se abrieron las puertas de la capilla de la Fábrica de Tabacos a las 15 horas. Se inaguraba así el Jueves Santo. Veinte minutos después, se abría otra puerta en Recaredo que llevaban dos años sin presenciar la salida de su cofradía. Y es que la lluvia se ha cebado especialmente con esta jornada los últimos años. El Cristo de la Fundación, imponente, como siempre, sobre su paso color caoba, pudo presumir nuevamente del exorno floral que le dedica Javier Grado. En esta ocasión, gerberas rojo sangre, con jorcandas y una pincelada de azahar. El diputado mayor de gobierno leyó la venia ante el palquillo e inauguraba la tarde en la Campana tras haber estrenado recorrido saliendo por la derecha hacia la calle Guadalupe. Jesús Heredia le dedicó una saeta desde el balcón de la confitería. Ala entrada le espera la de Alex Ortiz, que ya se ha convertido en una tradición en el interior del templo de la que solo pueden disfrutar los hermanos. Rosas rosa pálido, casi blanco, y el cirio por los donantes de órganos, que reza Ángeles para la vida, redondeaban la belleza del palio de la Virgen de los Ángeles. Puntual también inició su estación de penitencia la hermandad de la Exaltación, nuevamente desde la iglesia de Los Terceros, que la acoge durante la Semana Santa, aunque el resto del año dedica el culto a sus imágenes en San Román. Mirando de reojo a su sede canónica, la iglesia de Santa Catalina, que lleva cerrada ocho años con amenaza de derrumbe pero a la que, de momento, sólo se le ha reformado las cubiertas, la cofradía tomó hacia Gerona. La difícil revirá del enorme misterio, exornado con claveles rojos y acompañado por los sones de la banda del Sol, y el paso por la estrechez de esta calle despertó el aplauso del público. Desde la azotea del Rinconcillo llovieron pétalos de flores para la Virgen de las Lágrimas. El precioso manto bordado, que destacaba sobre los nuevos faldones de este paso se llenó de un colorido que le acompañó todo el recorrido. En Campana, dedicatoria “por todos los que están en el cielo” y pausado y delicado discurrir de ambos pasos durante todo su recorrido. En un sobre entregó la solicitud de la venia el diputado mayor de gobierno en el palquillo del Consejo. La hermandad de las Cigarreras no es de silencio, pero progresivamente va incorporando pequeños detalles que dan cuenta de su seriedad, pese al sello trianero que envuelve a la cofradía de la Fábrica de Tabacos. La corporación estrenó ayer, en el cortejo del Señor Atado a la Columna, un nuevo guión que recuerda que fue fundada en 1563, justo hace 450 años. Por este motivo, la hermandad dedicará un triduo extraordinario la Virgen de la Victoria, por lo que saldrá de forma extraordinaria el próximo 5 de octubre para conmemorarlo con una función en la Catedral. Lirios morados y cardos en la crestería de la delantera exornaban este paso que avanzó por la Campana perfectamente acompasado con su banda. Y es que aunque sean de Los Remedios y manden los Villanueva, Las Cigarreras son también Triana. El joven Manuel Villanueva, hijo de Carlos, dedicó a su abuela, fallecida una semana antes del Domingo de Ramos, la levantá en el palquillo. Manuel Villanueva, por el contrario, lo hizo por el hijo del prioste que acaba de cumplir ocho días. La hermandad de Monte-Sión, cuya cruz de guía ya llevaba unos minutos aguardando en el acceso a la Campana por el Duque, avanzó con rapidez para mostrar al Señor de la Oración en el Huerto con una túnica lisa blanca, un guiño de esta cofradía a la sencillez que el Papa Francisco quiere imprimir a su Pontificado y de la que ha hecho gala desde el primer momento en el que salió al balcón tras ser elegido por los cardenales reunidos en el cónclave como el continuador de la labor de Benedicto XVI. En cambio, los apóstoles estrenaban los mantolines bordados que no pudieron lucir en el Magno Viacrucis con el que las cofradías pretendían celebrar el Año de la Fe y que la lluvia impidió. Manuel Vizcaya dedicó la levantá en el palquillo por un costalero de la Estrella y la Candelaria que falleció el miércoles de un infarto: “Se le partió el corazón de tanto quererla”, sentenció. Con los sones de Pasan los campanilleros, comenzó la Virgen del Rosario la Carrera Oficial. En su mano, el pañuelo de la Virgen de la Amargura y en el pecherín un broche de la Virgen de Gracia y Amparo, dos guiños dedicados a las hermandades de la feligresía que este año no han podido hacer estación de penitencia por la lluvia –Amarguara el Domingo de Ramos y los Javieres el Martes Santo–. Con Rosario de Monte-Sión, la dolorosa, con su manto recogido a la cintura y los rosarios golpeando los varales, se adentró en Sierpes. Ya la hermandad de la Quinta Angustia empezó a notar el retraso que acumulaba el día. La cruz de guía velada por un tul morado de esta hermandad, de riguroso silencio, pidió la venia con más de 20 minutos de retraso y justo ayer estrenaba cinco minutos añadidos a su tiempo de paso. Pero el gran estreno de esta hermandad no lo podía ver nadie. Bajo el antifaz de nazareno se estrenaban las hermanas. La cofradía ya las había incorporado hace tres años, pero la lluvia había impedido que pudieran acompañar este impresionante misterio, exornado profusamente por lirios morados. La amenaza del chubasco se cumplió minutos después de que el paso de la Coronación de la hermandad del Valle iniciara la Carrera Oficial. La reliquia de la Santa Espina se alejaba por Sierpes y ese canasto conocido como de los espejitos, recién restaurado, avanzó imperturbable pese a que se abrieron muchos paraguas. Pero la lluvia era, efectivamente, ligera, y no alteró en nada este Jueves Santo. Como tampoco daño el paño de la Verónica que este año ha pintado Carmen Laffón, flamante hija predilecta de Andalucía. Con sones de Virgen del Valle, interpretado por la banda del Maestro Tejera, deleitó la dolorosa de la iglesia de la Anunciación bajo el palio más antiguo de la Semana Santa. Detrás, el Señor de Pasión. El Nazareno de Martínez Montañés recuperaba una imagen que no lucía desde 1915. Retomada para el Magno Viacrucis, la hermandad, atendiendo prácticamente a un clamor popular, ha sacado de su ajuar la túnica de las hojas de acanto que Patrocinio López le bordó en 1869. Sobre un monte silvestre y con la calavera a sus pies, impuso el silencio en la Campana. Otra saeta sonó en el epicentro de Sevilla, desde la Peña Bética. El público se fue retirando para reponer fuerzas ante la Madrugá, dejar el atuendo de la tarde del Jueves Santo y abrigarse ante una noche que se prometía fría. La lástima es que muchos se perdieron el cuidado acompañamiento musical que La Oliva de Salteras, la Oliva centenaria, le había preparado a la Virgen de la Merced para su estreno. Y es que, aunque estaba previsto desde hace cuatro años, entre el recurso de un grupo de hermanos a la decisión del cabildo general y la lluvia, hasta ayer no fue posible escuchar, por ejemplo, los sones Nuestra Señora de la Merced, de José Manuel Bernal, tras este palio. Y los que más lo disfrutaron fueron los propios músicos. Los responsables de la banda convocaron a todos sus miembros a tomar conciencia del momento histórico que iban a protagonizar. Tampoco podía faltar en esta tarde de Jueves Santo, antesala de la Madrugá, el recorrido de los Armaos por Sevilla y que este año empezaba en la planta Infantil del Hospital Macarena. “Es la visita más dura pero también la más bonita”, confesaba en los micrófonos de Canal Sur Ildefonso, uno de los armaos, que repartió estampas del Señor de la Sentencia y de la Virgen de la Esperanza entre los niños enfermos. Todo fue como estaba escrito, como siempre debería haber sido. Con lluvia y todo. Ayer fue un completo Jueves Santo. Será difícil de olvidar.

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