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Por mí, sí a la torre

Todos los avances de la humanidad se han producido porque alguien dijo: sí. Cada vez que un escéptico ha dicho que no, la sociedad ha sufrido un parón. Pues no hay progreso sin mentes proactivas. Probablemente los conservadores hayan sido puestos por dios en la tierra para evitar que los progresistas se salgan de la curva por exceso de velocidad...

el 16 sep 2009 / 04:47 h.

Todos los avances de la humanidad se han producido porque alguien dijo: sí. Cada vez que un escéptico ha dicho que no, la sociedad ha sufrido un parón. Pues no hay progreso sin mentes proactivas. Probablemente los conservadores hayan sido puestos por dios en la tierra para evitar que los progresistas se salgan de la curva por exceso de velocidad. Pero de ahí a que la sociedad tenga que avanzar con el freno de mano siempre echado va un abismo.

En Sevilla se han manifestado en la calle, a la vez, los que no quieren la torre Pelli y los que la desean. Yo estoy con los segundos por razones diversas, entre ellas, las hormonales. Pero este debate representa fielmente lo que vengo a sostener aquí. Curiosamente, en Sevilla los del "no" suelen ser siempre los mismos. Son la tropa retardataria que defienden un pasado que probablemente nunca existió y que, en todo caso, lo fue porque alguien miró hacia delante.

No voy a manifestaciones salvo que sea estrictamente imprescindible. Pero solicito a los promotores de "Sevilla se mueve" que me apunten en la lista de los manifestantes virtuales. Una cosa es la destrucción sistemática de los edificios más nobles de la ciudad, perpetrada a mansalva en la dictadura franquista, y otra que esta ciudad deba permanecer ensimismada, como suspendida en el tiempo.

Me da igual lo que digan en la Unesco, aunque espero que apoyen esta y cuantas iniciativas incorporen a nuevos valores urbanísticos a Sevilla. Hubiera preferido que se hubiesen aplicado cuando se derribaron edificios de gran belleza para plantar horrores. ¿Dónde estaban cuando se alzó la planta inexpresiva de unos almacenes en la Plaza del Duque?

No me quiero repetir pero de los treinta años que llevo viviendo aquí, Sevilla me gusta más en estos diez últimos años que en los anteriores. Todo es relativo excepto la plúmbea salmodia de los voceros del "no" a todo lo que se mueve. Esa es absolutamente insufrible.

Así es la cosa, tenemos que convivir los que nos gusta decir que si con los que disfrutan dando la negativa por respuesta. Y echo mi cuarto a espadas poniéndome al lado de los que sólo frenan cuando la prudencia o la necesidad lo exigen. Por mí, adelante con la torre.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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