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"¿Por qué Google no se inventó en Europa?"

Sevilla reúne a 200 expertos internacionales que debaten sobre el futuro de la innovación en la UE

el 06 may 2010 / 19:28 h.

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Marie Greoghegan-Quinn junto a Roland Shenkel, Montserrat Torné i Escasany y John Wood.

La dificultad de la UE para transferir el resultado de sus investigaciones científicas al tejido productivo -o "por qué Europa no inventó Twitter, Google o Facebook"- fue el principal asunto de debate de los expertos reunidos desde ayer en Sevilla para diseñar el futuro del Espacio Europeo de Investigación (ERA). Así lo explicó durante la conferencia inaugural del comité asesor del ERA la comisaria de Investigación, Innovación y Ciencia de la UE, Máire Geoghean-Quinng, quien valoró la "alta calidad" de las investigaciones realizadas en Europa, pero también destacó su falta de "capitalización".

Entre las dificultades de la UE para transferir a las empresas el conocimiento generado, la comisaria apuntó la "baja movilidad" de los investigadores entre los países de la UE y entre los ámbitos industrial y universitario, el alto coste de las patentes o la "fragmentación" del mercado.

A ello se suma la "infravaloración" del espíritu emprendedor en "muchos" países de la Unión Europea o las "rigideces actuales del empleo y de los mercados".

La superación de estos "cuellos de botella" de la innovación en Europa será uno de los objetivos principales de la Estrategia de la Investigación y la Innovación europea, que Geoghean-Quinng presentará ante el Consejo Europeo antes del verano.

La comisaria instó a los expertos en política científica que abordarán hasta hoy en la capital andaluza el futuro del ERA a que aporten posibles soluciones a este problema con objeto de que esta iniciativa "sea una realidad" en 2030.

Por su parte, el director del Centro Común de Investigación (JRC, en sus siglas en inglés) de la Comisión, Roland Schenkel, advirtió durante su intervención de la dificultad con la que la UE se encuentra actualmente para alcanzar los objetivos de la Estrategia 2020, que contempla el futuro de las políticas en I+D.

En este sentido, Schenkel recordó que en la "gran mayoría" de los países europeos se está aún "muy por debajo" del 3% del PIB en inversión en I+D previsto en dicha estrategia, así como que el gasto en este concepto por parte del sector privado "no llega ni a la mitad del objetivo" marcado.

Las conclusiones alcanzadas en la reunión de Sevilla se remitirán al Consejo de Competitividad de la UE que se celebrará a finales de mes.

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