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¿Por qué ha perdido Hillary?

La voz de los Domínguez sobresalía hace un par de noches en medio del bullicio de un céntrico restaurante de Miami Beach, en donde los tres familiares de origen cubano debatían acaloradamente sobre los errores de Hillary Clinton.

el 15 sep 2009 / 06:05 h.

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La voz de los Domínguez sobresalía hace un par de noches en medio del bullicio de un céntrico restaurante de Miami Beach, en donde los tres familiares de origen cubano debatían acaloradamente sobre los errores de Hillary Clinton.

El fracaso de la carrera presidencial de la senadora demócrata, que partía como clara favorita cuando arrancaron las elecciones primarias en enero, es motivo de análisis entre académicos, medios de comunicación y votantes como los Domínguez. La senadora se despidió el sábado de sus seguidores en un acto en Washington en el que expresó su apoyo a Barack Obama, quien lo-gró esta semana los delegados necesarios para asegurarse la candidatura presidencial demócrata.

Para Sergio Domínguez, un ingeniero de 54 años partidario de Obama, el error garrafal de Clinton fue "haber dejado de lado los estados más pequeños y con caucus (asambleas populares en las que el voto es público) en los que ganó Obama". Su padre, Carlos Domínguez, un oncólogo retirado de 76 años que planeaba votar por Clinton en noviembre pese a ser republicano, discrepa. "Ella no pierde porque haya cometido errores, sino porque no tiene el carisma que tiene él", contraatacó durante la cena.

Michele Dillon, profesora de la Universidad de Nuevo Hampshire, cree que la infructuosa carrera presidencial de Hillary obedece, entre otros, a factores co- mo los que apuntan los familiares cubanos. "Probablemente su mayor error fue confiarse demasiado al principio", dijo a Efe Dillon, quien recuerda lo ocurrido en los caucus de Iowa, donde Clinton quedó en tercer lugar.

Unas oportunas lágrimas unos días más tarde en Nuevo Hamp-shire le permitieron recuperar parte del terreno perdido y alimentar la esperanza de una victoria en las primarias del conocido como supermartes. Pero esa ventaja no se materializó: Clinton acabó el supermartes con 965 delegados, frente a los 1.001 de Obama. Las 11 victorias consecutivas obtenidas a partir de entonces por el senador le dieron el empuje preciso para el triunfo.

fuga de apoyos. A mediados de marzo arrancó otro proceso letal para Clinton: la fuga de superdelegados -un club de unas 800 personalidades del partido- ha-cia las filas de Obama. La senadora tenía al principio de las primarias 100 superdelegados más que Obama, una ventaja que en marzo se había reducido hasta 12.

A esos problemas se sumó otro obstáculo constante durante la campaña: el problema de imagen de la senadora, a la que buena parte del electorado describe como "poco honesta". Varios de sus asesores como Patti Solis Doyle, directora inicial de su campaña, propusieron luchar contra esa percepción negativa mostrando el lado más humano y femenino de Clinton. Pero ésta optó por mostrarse más dura.

La similitud entre su programa y el de Obama hizo que la campaña se convirtiese en una cuestión de "estilo y personalidad", un terreno en que el senador afroamericano llevó la delantera. Su esposo, Bill Clinton, tampoco resultó ser el "activo" electoral que muchos habían vaticinado.

El ex presidente tuvo varias intervenciones polémicas, la peor de ellas en las primarias de Carolina del Sur, cuando hizo unos comentarios de tono racial ampliamente criticados.

El mensaje de cambio de Obama, que caló con millones de votantes, acabó de hacer el resto.

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