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¿Por qué protestan?

el 24 nov 2012 / 20:06 h.

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  1. La forma de aplicarles las 37,5 horas no se ha negociado. La Junta recuerda que es el Gobierno central quien ha impuesto a todos los empleados públicos una jornada lde 37,5 horas semanales, si bien comunidades y ayuntamientos pueden decidir cómo aplican las 2,5 horas semanales extra a sus trabajadores. En el SAS, y tras una huelga convocada por el Sindicato de Médicos contra la propuesta de aplicarla convirtiendo jornadas de tarde hasta ahora voluntarias -y pagadas aparte- en ordinarias, finalmente se dio libertad para que cada área y servicio acordara un sistema que no supusiera merma económica a los facultativos. En el caso de los MIR, diez horas semanales de guardias -los residentes cobran éstas a 12 o 13 euros la hora- pasan a jornada ordinaria pero no se les permite hacer más guardias para compensar. Los residentes piden que también se negocie con ellos una alternativa.

  2. Los recortes de contrataciones les dejan sin tutores. El Real Decreto que regula la relación laboral de los MIR deja claro que durante todos sus años de formación deben estar bajo la tutoría de un adjunto, aunque progresivamente asuman más autonomía y responsabilidades. Su plan de formación obliga a que, además de aprender ejerciendo, estos tutores -cuya labor no está remunerada pero a los que se les libera en parte de su jornada para realizarla- deben organizarles sesiones clínicas, supervisar su evolución y garantizar su rotación por servicios comunes y específicos de su especialidad. Los residentes denuncian que los recortes de médicos contratados les están dejando sin tutores y perjudicando su formación.

  3. Les usan para cubrir huecos aún a costa de sus rotaciones. Los MIR se han convertido en un personal del que echa mano el Servicio Andaluz de Salud para sustituir las contrataciones de especialistas ya titulados que no se hacen por culpa de los recortes. Eso provoca que los residentes sean ubicados en los huecos que es preciso cubrir, aún a costa de que no roten por todos los servicios por los que en teoría tendrían que pasar para completar su formación.

  4. Los recortes les condenan al paro y la emigración. En el SAS se están aplicando las limitaciones en la cobertura de bajas, sustituciones y contrataciones que impone la ley de estabilidad presupuestaria a todas las administraciones. Los MIR ven un futuro sin posibilidades de ser contratados y obligados a buscarse la vida fuera de un país que invierte en formarles pero que luego no aprovecha su formación.

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