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Por sevillanas en el Metro

A las 11 de la mañana, Vero, que tenía turno en el control de acceso a la estación de Blas Infante, vio a las primeras niñas vestidas de flamenca que empezaban a bajarse de los vagones del Metro. Pocas, apenas un goteo entre los muchos viajeros, pero ya era un síntoma de lo que será este año el suburbano para la Feria de Abril: el camino más corto.

el 16 sep 2009 / 01:51 h.

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I. Comesaña

A las 11 de la mañana, Vero, que tenía turno en el control de acceso a la estación de Blas Infante, vio a las primeras niñas vestidas de flamenca que empezaban a bajarse de los vagones del Metro. Muy pocas, apenas un goteo entre los muchos viajeros que bajaban a la ciudad para otros menesteres -por algo era aún sábado de pre-Feria-, pero ya era un síntoma de lo que será este año el suburbano para la Feria de Abril: el camino más corto.

"Hemos tardado 10 minutos desde casa hasta aquí", decían, con prisa pero contentos, José Luis y María, que a mediodía se bajaban en la parada más próxima a los cacharritos de la Feria con sus hijas Ana y María, cada una en su carrito. Llegaban desde Camas, después de haber dejado el coche en el aparcamiento situado junto a la parada de San Juan Bajo, y tenían claro que era "mucho mejor" que llegar en su vehículo hasta el Real. Camino de su caseta familiar, en la calle Joselito El Gallo, se mostraban dispuestos a acercarse a la Feria todos los días, "aunque seguramente ya no será tan fácil como hoy".

El mismo tiempo, "10 minutos", decían haber tardado Carlos Cerrato y Virginia Muñoz, vecinos de Palomares, en acercar a sus hijas Inés y Sara al Real, después de dejar el coche en la parada de Ciudad Expo, en Mairena del Aljarafe. En la caseta de unos amigos había payasos, y el nuevo medio de transporte les había dado la oportunidad de llevar a que disfrutaran de ellos a sus niñas, las dos vestidas de flamenca y con sus flores en lo alto de la cabeza.

La cornisa del Aljarafe será la zona más beneficiada en esta edición de la Feria, ya que junto a las estaciones de origen tienen aparcamiento de sobra para dejar el coche y que el metropolitano los lleve hasta el mismísimo borde del Real.

Metro de Sevilla ya recordó a principios de semana que hay tres paradas feriantes, las más cercanas al recinto ferial: el viajero puede escoger, según dónde esté su caseta o la prisa de sus niños por subirse en la montaña rusa, si le viene mejor bajarse en Blas Infante -junto a la calle del Infierno-, en el Parque de los Príncipes -a mitad de la Feria- o en la Plaza de Cuba -para entrar por la portada-.

La primera opción, la de los juegos infantiles, fue la que escogió ayer María del Carmen Gómez, que llevaba a su niña de ocho meses con su traje de gitana -por primera vez, claro- e iba, con su otro hijo, Javi, de ocho años, y un grupo de amigas directa a los cacharritos para subir a los críos que iban con ellas. Llegada desde Benacazón, lanzaba su sugerencia: "A ver si llega hasta allí el Metro, que lo he cogido en Ciudad Expo y he llegado muy rápido". El mismo destino llevaba Alejandro, a tenor del grito emocionado de "¡Ahí está!" de su crío al divisar la noria. Se habían subido en la Gran Plaza, también acompañados de otra flamenca, Carla, de seis años.

El Metro lo pone fácil para llegar, pero también para irse: cuando los vagones se pongan en marcha el próximo lunes a las 6,30 de la mañana, el servicio ya no se interrumpirá en toda la Feria: estará abierto las 24 horas hasta las dos de la madrugada del lunes siguiente, 4 de mayo. En las horas puntas -de 13.00 a 16.30 y de 21.00 a 1.00- se reforzarán los vagones para que pasen con intervalos de sólo cinco minutos.

Les vendrá muy bien a feriantes redomados como Adrián Montero, de 21 años, y los siete amigos con los que ayer recorrió el tramo entre San Bernardo y el Parque de los Príncipes, él armado con su cajón flamenco y toda la pandilla con un objetivo claro: "¡Cachondeo!".

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