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Por una moral civil

Tres jóvenes coquetean con las drogas en un viaje a Tailandia. Compran una cantidad de hachís cuya tenencia es castigada con la horca. Dos de ellos vuelven a Estados Unidos y el tercero es detenido con la droga.

el 15 sep 2009 / 19:22 h.

Tres jóvenes coquetean con las drogas en un viaje a Tailandia. Compran una cantidad de hachís cuya tenencia es castigada con la horca. Dos de ellos vuelven a Estados Unidos y el tercero es detenido con la droga. Es una película, algo inconsistente, que plantea una cuestión moral. Si dependiera la vida de ese preso de que te incriminaras como coautor y regresaras al lugar del delito para cumplir seis años de cárcel, ¿lo harías?

Ya sé que las cuestiones morales no están de actualidad. Antes al contrario, la sociedad ha arrumbado la vieja moral cristiana y nadie está enseñando a las nuevas generaciones los códigos morales que sustituyan a los diez mandamientos. Es un hecho que la desafección de la juventud hacia los dogmas y rituales cristianos ha desertizado las iglesias en las que no se ve más que a viejos? salvo en los ritos sociales.

Por mucho que desde algún púlpito mediático se hable de vírgenes y santos como si su presencia lo alumbrara todo, la religión ha dejado de ser el eje que orienta la conducta civil.

Ya he hablado en otra ocasión de la cuestión de los crucifijos en lugares públicos. Estoy en contra. Pero sus defensores deberían estar más preocupados por el mensaje que por el icono.

Uno desearía una sociedad racionalista, sin fanatismos religiosos, en la que las prácticas religiosas no salieran del ámbito privado y sus dogmas estuviesen sustituidos por códigos de conducta civil, por una moral laica. Pero me temo que no estamos en esa situación.

Convive hoy la caricatura de la moral cristiana, basada en ritos sin sentido con una escuálida moral civil. Uno ve en la televisión que el modelo a seguir es el de la notoriedad por la notoriedad aunque se sea un delincuente que ha robado de las arcas públicas. O los méritos consistan en la haber seducido a la mujer del amigo. O que el triunfo se asocie a cantar banalidades en un inglés que ni siquiera conoce. Todo lo zafio, lo ordinario, lo superficial es lo que hay ¡En esto consiste la televisión educativa! En situar los valores morales en su sitio.

Abogado

crosadoc@gmail.com

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