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Precintan 40 pisos del Polígono Sur abandonados tras la muerte de un joven

Los chabolistas que llegaron al Polígono Sur hace cinco años de forma inesperada, lastrando el recién nacido plan de rehabilitación, se han ido también por sorpresa por miedo a represalias tras la muerte del joven herido de bala esta semana. El Comisionado ha reaccionado rápido precintando 40 pisos para evitar una nueva ocupación ilegal.

el 16 sep 2009 / 00:53 h.

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Los chabolistas que llegaron al Polígono Sur hace cinco años de forma inesperada, lastrando el recién nacido plan de rehabilitación, se han ido también por sorpresa por miedo a represalias tras la muerte del joven herido de bala esta semana. El Comisionado ha reaccionado rápido precintando 40 pisos para evitar una nueva ocupación ilegal.

Decenas de policías revisaron los conjuntos 8 y 12 de la calle Luis Ortiz Muñoz, de donde huyeron las familias vinculadas a la pelea en la que un tiro alcanzó a un joven de 17 años. Los 40 pisos que estaban vacíos, la mayoría abiertos al haber sido abandonados deprisa y sin esperanza de retorno, fueron cerrados con un precinto provisional que dará pie a una regularización para que la Junta de Andalucía vuelva a ser su dueña. A la vez, la grúa se llevó furgonetas y caravanas abandonadas hace meses -o años- en las aceras, se retiraron animales y se colocaron macetones ante los patios para impedir que entren coches.

Porque esta vez no habrá trapicheos. "Aquí tiene que imperar la ley, se tienen que cumplir las normas del Estado de Derecho y acabar con la impunidad", explican fuentes del Comisionado para el Polígono Sur, que tomó una decisión contundente: antes de que vuelvan a revenderse de forma ilegal, como ha ocurrido durante los 30 años de vida del barrio y como pasó cuando llegaron los chabolistas, abofeteando un plan integral que acababa de nacer, la Junta tomará las riendas y la Oficina de Vivienda se hará con esas casas. Puede que el camino sea largo -eran de compraventa, no de alquiler que sí pertenecen a la Junta- pero serán asumidos, rehabilitados y asignados a los vecinos que están apuntados a las listas de vivienda del plan integral, a los que se les exigen compromisos sociales de convivencia, educación de sus hijos y cuidado del barrio para acceder a las casas.

No como a los anteriores inquilinos. Aunque han arrastrado a familiares sin relación con la riña en la que murió el joven, casi todos los huidos son los llamados caracoleños -por las caracolas en las que vivían-, 35 familias chabolistas a las que el Ayuntamiento pagó 42.000 euros en metálico en 2004 para que se marcharan de un solar de Los Bermejales. Casi todos se fueron al Polígono Sur, sin la más mínima medida social de integración, y han sido una losa en la recuperación del barrio porque no respetaban la convivencia y en su entorno proliferaban los delitos, lo que desanimaba a otros vecinos.

Pero nunca se los desalojó, aunque se llegó a hacer hasta un censo para expulsarlos. Este trágico suceso, en cambio, ha sido un revulsivo y el Comisionado ha aprovechado la inesperada marcha de los residentes más conflictivos para recuperar sus pisos y, con ello, el control del barrio. El proceso, que duró 12 horas, seguirá si se localizan más pisos vacíos. Quien crea tener derecho de propiedad sobre esas casas podrá acreditarlo, pero el que se salte el cierre sufrirá consecuencias legales, explica un aviso pegado en las puertas.

El conjunto 12, donde ocurrió el altercado, estaba ayer extrañamente vacío sin los caracoleños. "Mira qué bien que se está ahora", decían algunos vecinos, que incluso apuntaban la necesidad de "dar una manita de pintura", aunque lamentaban "el precio tan alto que se ha pagado". Los vecinos saben que, por miedo a una venganza, los implicados en la riña no van a volver. Pero si sus pisos quedan vacíos, pueden ser revendidos sin control.

El Comisionado alegó ayer "motivos de seguridad" para acometer de forma tan rápida el precinto, ya que algunos vecinos se fueron dejando hasta las cocinas encendidas, además del riesgo de que, en represalia, los pisos fueran incendiados. La respuesta de los vecinos deja claro que por más que las medidas sociales avancen, la recuperación del barrio no puede despegar sin medidas de seguridad más contundentes. "Puede ser una toma de conciencia de que la seguridad es imprescindible", apuntaban ayer desde el Comisionado.

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