Economía

Precisión para no equivocarse ni un milímetro

¿Quién se ocupa de que el surtidor de gasolina suministre el combustible que marca, de que el taxímetro sea preciso o de poner a punto el alcoholímetro. La empresa Veiasa, dependiente de la Junta, realiza un exhaustivo control para que estos aparatos midan lo que deben.

el 14 sep 2009 / 23:06 h.

¿Quién se ocupa de que el surtidor de gasolina suministre el combustible que marca, de que el taxímetro sea preciso o de poner a punto el alcoholímetro. La empresa Veiasa, dependiente de la Junta, realiza un exhaustivo control para que estos aparatos midan lo que deben.

Verificaciones industriales de Andalucía S.A., Veiasa, es una empresa de la Junta de Andalucía que desarrolla su actividad en dos líneas de trabajo fundamentales. Por un lado, la realización de la ITV (Inspección Técnica del Vehículo) y, por otro, el control de la metrología.

Algo tan necesario y cotidiano como el automóvil, entraña una amplia tarea de revisión y puesta a punto que puede tener importantes repercusiones en la sociedad y que a menudo pasan desapercibidas a ojos de muchos. La generalización del uso del vehículo ha provocado serios problemas, debido esencialmente al elevado número de accidentes de circulación que producen, pero también a la degradación medioambiental que genera y a la gran cantidad de energía que consumen.

Y este es precisamente uno de los compromisos que ha asumido Veiasa, que en pro de la salud y seguridad ciudadana, la protección del medio ambiente y el amparo de los consumidores, concentra prácticamente el monopolio de la ITV en Andalucía desde 1990, gestionando esta prueba en 46 de las 50 estaciones que hay en la región. Actualmente, esta empresa de capital 100% público cubre todo el territorio andaluz y gestiona el 92% de las inspecciones.

Sin embargo, aunque la ITV es el producto originario y el más rentable, los servicios de Veiasa no acaban ahí y, desde el año 1992, la empresa trabaja también en el control de la metrología. Y es que, aparatos como los contadores de agua, gas y electricidad, a los que no se presta mucha atención pero que son necesarios en la vida diaria, necesitan también un trabajo de ajuste y revisión en el que, una vez más, Veiasa está a la cabeza.

Siempre en defensa de la salud ciudadana, el beneficio del consumidor y la protección medioambiental, la clave del trabajo desarrollado por esta empresa es medir a los que miden. Se trata de controlar y certificar que los aparatos que miden la electricidad que utilizamos para enchufar la televisión, las concentraciones de humos que emiten los vehículos o la precisión de las balanzas de una pescadería, lo hacen correctamente o, al menos, dentro de los límites establecidos legalmente.

El control metrológico es un conjunto de actuaciones administrativas y técnicas, encaminadas a la comprobación de los instrumentos de medida y sus requisitos por razones de interés público, salud y seguridad, protección de los consumidores, recaudación de impuestos y tasas, o el establecimiento de las garantías básicas para un comercio leal. Así, los instrumentos, aparatos, medios y sistemas empleados para medir no podrán ser comercializados y puestos en servicio sin que antes se haya comprobado que cumplen las condiciones esenciales y específicos, por lo que es responsabilidad del fabricante o importador acogerse a una evaluación.

Los distintos instrumentos se someterán periódicamente a ensayos en los que se comprobará que han superado la fase comercialización y puesta en marcha, que los precintos son los adecuados y conservan su integridad; que no supera los errores máximos permitidos; y ya en el mercado, que funcionan correctamente.

Esta verificación periódica se acredita mediante una etiqueta certificativa, a través de la cual se regula el control metrológico del Estado sobre los útiles de medida.

No obstante, en la función de vigilancia y revisión que desempeña Veiasa, hay que distinguir entre verificación y calibración. Aunque ambas velan por el buen funcionamiento de los distintos servicios y aparatos, hay una diferencia básica en el carácter de estos dos procesos: la verificación es la actividad desarrollada dentro del control metrológico que se atiene a una serie de disposiciones legales y que, por tanto, tiene carácter obligatorio. Así, durante el análisis se comprueba que el error del equipo esté dentro de unos límites (inferior y superior) según marque la legislación. En cambio, las calibraciones son mediciones voluntarias solicitadas por determinados clientes, pero que escapan del imperativo legal.

El laboratorio central de Veiasa, con sede en Sevilla, está integrado por doce instalaciones de distintas magnitudes en las que se llevan a cabo actividades de control de metrología legal y voluntaria: contadores de agua, gas y electricidad, analizadores de gases y los laboratorios de temperatura, masa, fuerza, presión y tiempo.

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