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La prestigiosa empresa demoscópica que trabaja para casi todos nosotros, Pamplinas Seis, realizó hace tiempo una encuesta sobre las cuestiones que más preocupaban, que, en todo caso, a pesar de los años, no es que hayan perdido actualidad. A la pregunta de...

el 16 sep 2009 / 02:37 h.

La prestigiosa empresa demoscópica que trabaja para casi todos nosotros, Pamplinas Seis, realizó hace tiempo una encuesta sobre las cuestiones que más preocupaban, que, en todo caso, a pesar de los años, no es que hayan perdido actualidad. A la pregunta de usted qué prefiere los cuernos o el colesterol, la mayoría de los encuestados respondían que "con los cuernos se podía comer de todo". Y ahí quedó la cosa. La gente, parece que no, pero discrimina y "escurre" ante lo importante. Hoy, no se lo que pasaría si la misma celebrada empresa preguntara al personal si prefiere la crisis o la gripe A, que han sustituido a todo lo demás en la urgencias mundanas. Llevamos ya bastantes meses de crisis económica y hay datos, porque ha opinado todo el mundo; por eso, conviene darse prisa para no perdernos tan estimable conteo porque los mismos sabios que nos han castigado con sus negros vaticinios han decidido que ya está bien de dar el coñazo y empiezan a ver brotes verdes por doquier, es decir, que todos empezaremos a verlos también. Con la gripe A, que debe ser como las demás gripes pero con cochinos, puede pasar lo mismo en cualquier momento. El detonante del cambio ahora no son las opiniones de los sabios, que casi no han hablado, sino las multinacionales de los fármacos, obtenidos los encargos necesarios para que añadamos diez millones de vacunas y asimilados a la Farmacia nacional.

Sería una pena pero me da, con los antecedentes que constan, que la gente se pronunciaría a favor de la económica, porque a pesar de todo, con aquella se puede seguir comiendo cerdo, en los comedores públicos diría Rajoy, al contrario que con la gripe A, que da jindama e inhibe el consumo, por lo menos en Rusia y Guinea, dos potencias mundiales temerosas del dios bellotero. Rojas Marcos prefiere la medalla por el Metro que no pudo hacer -con ella se puede comer de todo- a la de la ciudad porque un alcalde no se la merece, dixit. Uruñuela la acepta; se la merece, es un señor. Una estación del Metro, por lo menos, debería llevar su nombre.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

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