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'Prefiero la muerte de mi hijo a que él hubiera matado a alguien'

Jorge y Reyes, los padres de Juan, el joven de 19 años fallecido de una puñalada en el corazón en la Feria de Abril, se aferran a su fe para soportar el trance. Sostienen que no quieren venganza y que perdonan públicamente a los asesinos de su hijo. De hecho, transmiten su solidaridad con los padres de esos jóvenes, porque, dicen, su dolor debe ser aún mayor que el de perder un hijo.

el 16 sep 2009 / 02:17 h.

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"Prefiero mi situación a la que deben de estar pasando las madres de los que mataron a mi hijo. Prefiero su muerte a que él hubiera matado a alguien". Con esa contundencia, la madre de Juan Fernando Martínez, el chaval de 19 años apuñalado en la Feria, mostraba una serenidad impensable en semejante trance.

"No queremos venganza, ni siquiera Justicia, porque la hemos dejado en manos de Dios. Nosotros lo único que queremos es manifestar nuestro perdón y nuestra misericordia, ése es el mensaje que queremos dar", decían ayer Jorge y Reyes, los padres de Juan, fallecido la madrugada del viernes de Feria de una cuchillada certera en el corazón. El suceso se produjo tras pelearse porque Juan recriminó a los agresores que le hubieran robado la chaqueta a un amigo. Los padres afirman que su pertenencia a una comunidad cristiana, el Camino Neocatecumenal -los kikos-, les sostiene y les impulsa a dar a conocer su mensaje de paz, en oposición a la rabia y el rencor que el mundo podría suponerles.

Su hijo Juan sólo tenía 19 años pero "ha tenido una vida plena", aseguran sus padres en su casa de Gines, repleta de fotos de sus tres hijos, los tres adoptados. "Juan era un bichillo, tan impulsivo, tan hiperactivo, siempre alegre, vivía a tope... tanto que ya lo había vivido todo y Dios se lo ha llevado. Pero para nosotros es un orgullo haber cumplido nuestra misión de haberlo llevado hasta el Padre", asegura Reyes.

La vida del joven fue complicada, adoptado a los tres años en Colombia, igual que sus hermanos Moisés, de 23 años. Luego llegaría Reina, de 14, adoptada en Sevilla aunque también de origen colombiano. "No vamos a decir que fue fácil, porque todos los niños adoptados vienen con una carga genética y cultural, como Moisés, que es de la selva colombiana. Y eso hay que saber entenderlo", dice Jorge. Su orgullo es mayor aún porque supieron transmitir a Juan y a sus hermanos la forma de vida que ellos defienden.

El joven dejó los estudios pero en los últimos tiempos, aconsejado por su novia, intentó retomarlos mientras trabajaba. Todo sin desatender a su comunidad cristiana de Gines, su afición por el fútbol, la guitarra, los viajes, los carnavales... "participaba en todo, por eso conocía a tantísima gente y lo querían tanto", dicen sus padres, que quedaron impresionados por lo masivo que fue su entierro.

A pesar del dolor, ahora tratan de seguir adelante -"tenemos dos hijos más"- conservando los recuerdos de Juan. "Tendrías que haber visto su expresión, porque para haber sido una muerte violenta tenía una cara de paz, de sosiego, que no habría tenido si hubiera muerto con odio. Pero Juan tenía una capacidad de perdón increíble", dice Reyes, que cree que si su hijo perdonó a quienes lo mataron, "porque estamos seguros de que los perdonó antes de morir", ellos también deben hacerlo.

Incluso les gustaría decírselo: "Nos gustaría transmitirles el perdón de nuestro hijo y el nuestro", dicen sobre los autores de la puñalada. A sus familias, en cambio, las compadecen: "Sabemos que sus madres están deshechas y pensamos en ellas, en cómo deben sentirse al saber que sus hijos han causado este daño".

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