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¿Preguntaba usted por Carmen?

El Rectorado de la Universidad de Sevillase convierte de nuevo en fábrica de tabaco gracias a una exposición en su patio de enormes ilustraciones sobre las famosas cigarreras.

el 05 jun 2010 / 07:19 h.

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Imágenes de la exposición.

Son las 11 de la mañana, y el característico calor que azota la ciudad de Sevilla durante esta época del año ya está presente a estas horas. Pero el "Escorial tabacalero", nombre con el que un viajero inglés llamado Richard Ford designó a mediados del siglo XIX al emblemático edificio conocido por algunos como antigua fábrica de tabacos, y por otros, (los más jóvenes quizás) como Rectorado de la Universidad de Sevilla, lleva más de dos siglos y medio aguantando las altas temperaturas que supera esta ciudad, la muchedumbre de estudiantes que entran y salen cada día por sus puertas y la multitud de turistas que al pasar frente a su fachada quedan asombrados por sus dimensiones y máxima categoría arquitectónica.ç

Tras pasar la entrada principal hay un hermoso patio rectangular muy luminoso donde desde 1957, y durante casi 200 años se depositaron los fardos de tabaco. Y son once las enormes y antiguas fotografías que combinando el sepia con el blanco y negro cuentan la historia donde centenares de trabajadoras elaboraban manualmente el tabaco de sol a sol. Mujeres bastas, obreras, que como señala un fragmento de la obra Carmen (que puede leer en un mural de la exposición), "...son las que lían los cigarros en una gran sala, donde los hombres no entran sin un permiso del Veinticuatro, porque cuando hace calor, se aligeran de ropa, sobre todo las jóvenes...". Desde un retrato anónimo de una cigarrera fumando, hasta grupos de mujeres sentadas alrededor de una mesa liando cigarros, las fotografías transportan al espectador a la época.

Tanto es así, que casi puede percibirse el olor a tabaco de antaño, y si mira las fotografías de los fardos de tabaco en el suelo del mismo patio donde hoy se exponen las ilustraciones, donde cada turista o estudiante pisa y pasa, se puede sentir que la fábrica aún está viva, y que de un momento a otro, sonará la campana que avisaba a las obreras que debían volver a su trabajo. Escenario vivo donde da la sensación de que aparecerá, en cualquier momento, la castiza gitana cigarrera de voluptuosa belleza que volvía locos de amor a los hombres, figura literaria que el novelista francés Merimeé creó tras conocer a esta pura trianera que no pasaba desapercibida a los ojos de nadie, Carmen la cigarrera, mito femenino de Sevilla por excelencia que sirvió para que gentes de todo el mundo conocieran la ciudad. Un escenario que durante años fue una enorme industria del tabaco y que en la actualidad se convierte en el seno de la Universidad de Sevilla. Paradojas de la vida, un edificio que alberga una historia donde hoy se estudia, entre otras carreras, la de Historia. Un lugar en el que durante años (entre 1950 y 1955) convivieron de forma simultánea el ambiente obrero de una fábrica con el ambiente estudiantil de las primeras facultades que se fueron instalando en el lugar. Y hoy vuelven a convivir a través de esas fotografías. Fábrica y Universidad; apuntes y tabaco; estudiantes y cigarreras. Las cosas no han cambiado tanto.

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