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Pregunten (también) a Moody's

La agencia Moody's ha dado esta semana un sobrio y objetivo respaldo a la economía española y al manejo por parte del Gobierno de las fases más duras de la crisis económica y financiera. Esto no tendría nada de sorprendente a la vista de la actuación del Ejecutivo, siempre en la línea de la política económica...

el 16 sep 2009 / 08:36 h.

La agencia Moody's ha dado esta semana un sobrio y objetivo respaldo a la economía española y al manejo por parte del Gobierno de las fases más duras de la crisis económica y financiera. Esto no tendría nada de sorprendente a la vista de la actuación del Ejecutivo, siempre en la línea de la política económica más ortodoxa adoptada por el resto de los países más importantes con problemas similares.

Es decir, optando por unas medidas de gasto dedicadas a suplementar a corto y medio plazo la demanda agregada con gasto e inversión pública allí donde el tirón privado flaqueaba, mientras que, por otro lado, no se pierde de vista la necesidad de recomponer el equilibrio presupuestario por la vía de incrementar impuestos.

Ni más ni menos que lo que, por ejemplo, recomendaban los poco sospechosos de izquierdismo FMI y BCE esta misma semana: no deben retirarse los estímulos hasta que la recuperación no se haya afianzado y el desempleo comience a bajar.

Pero, en fin, la noticia es que la posición de la deuda pública española ha sido reconsiderada al alza por la misma Moody's que en febrero separó a los países con triple A en tres grupos ("Aaa resistentes", "Aaa fuertes" y "Aaa vulnerables") y, a la vista del desenvolvimiento de la crisis, situó a España (junto con Irlanda) con los de deuda "Aaa vulnerable" por las "dificultades severas" que se observaban. Ahora, sin embargo, da marcha atrás y reconoce que nuestro país ha demostrado ser más resistente de lo que se había pensado anteriormente y le devuelve la calificación máxima.

Se valoran la alta solidez financiera a nivel económico, institucional y gubernamental, lo que concede una baja proclividad frente a los riesgos existentes. Y constata lo que se sabía: la robusta posición fiscal española en el momento de entrada en la crisis comparada con la de muchos otros países europeos hace que a pesar de las dificultades su posición merezca permanecer a efectos de inversión al mismo nivel que Francia, Alemania o EEUU.

La nueva calificación, que vuelve a resituar la deuda española con la de Alemania o Francia, es ni más ni menos que una muestra de confianza en que seremos capaz de reactivar a buen ritmo la economía y en que las cuentas públicas, con independencia de las dificultades coyunturales, están esencialmente saneadas por un buen margen. Esencialmente porque el nivel de endeudamiento es relativamente bajo y, a pesar de los grandes déficit presupuestarios asumidos, se cree probable salir de la crisis con un nivel "ordinario" de deuda.

En la medida en que a peor calificación más debe pagarse por la financiación de la deuda pública, se trata de una buena noticia. Especialmente, claro está, en unos momentos en que, al igual que el resto de la UE, España se está endeudando a un fuerte ritmo.

Una última cosa que llama la atención: Moody's critica como debilidad la sobredependencia del sector inmobiliario, pero no parece escandalizada ni preocupada por la no asunción de la reforma laboral (nombre en clave para el abaratamiento del despido como hoy saben hasta en la Conchinchina). Lo cual, a mi modesto entender, desnuda la voluntad de base estratégica pero no lógica de los grupos de interés por intentar erosionar los derechos sociales de los trabajadores en un contexto que se presumía propicio para ello.

Catedrático de Hacienda Pública

jsanchezm@uma.es

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