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Premio a la plaza más desangelada

Plaza de Armas, con varios fracasos a sus espaldas, sigue sin plan para darle vida

el 22 nov 2010 / 19:00 h.

La plaza tiene un diseño poco acogedor, está muy mal urbanizada y sucia.
Ni torre de nueve plantas, ni edificio bajo de oficinas, ni mercado de las flores, ni reurbanización. Posiblemente, es la plaza menos acogedora, más desangelada y menos utilizada por los sevillanos, pero no hay planes para los más de 1.000 metros cuadrados que hay justo a la espada de la estación Plaza de Armas y junto al hotel NH.

 

No obstante, el pasado 5 de noviembre, por fin, Urbanismo autorizó la formalización del convenio con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), antigua Renfe, con el que se desbloquea urbanísticamente dicha parcela (resolviendo el derecho de vuelo, o derecho a construir en altura).

A su lamentable estado de conservación se une que esta plaza ha sido siempre un espacio residual, entre una vía rápida como Torneo y una avenida de acceso al Centro. Un espacio sin sombra, duro y nada acogedor, excepto para los amantes del monopatín. Un error urbanístico de tanta magnitud que ya no tiene ni autor. Nadie se hace responsable de un proyecto que nació envuelto en polémica.

El plan especial recogía la construcción de un edificio de nueve plantas de forma circular, pero el gobierno andalucista lo frenó cuando su cimentación ya estaba lista. Eran los años de la Expo. Los pilares que marcan su estructura se pueden ver en el aparcamiento subterráneo.

¿Y por qué se paró? "Porque rompía el perfil del Centro histórico, destacaba respecto a la silueta de la estación y del hotel", explicó ayer a este periódico el entonces delegado de Urbanismo, el andalucista José Núñez, quien en un primer momento atribuyó el diseño de la plaza al arquitecto Antonio González Cordón para después dudar de ello. "No lo recuerdo bien", dijo.

Eso sí, admitió que la plaza está "en un estado penoso" y que es de las más desangeladas del Centro. "El resultado fue malo, estuvo siempre abandonada, muy soleada e inhabitable. Quizás el proyecto debió ser otro, porque es una plaza muy dura para el Sur", apostilló Núñez tras añadir que en su gestión sólo se decidió "no hacer la torre" y no el diseño de la plaza, "que ya era una herencia". Con todo, admitió que la plaza fue y es "un fiasco".

El catedrático del departamento de Historia, Teoría y Composición Arquitectónicas de la Universidad de Sevilla Víctor Pérez Escolano formaba parte del equipo de arquitectos que ganó el concurso para reformar la estación, construir el hotel y el edificio de nueve plantas. "Antonio González Cordón, Carlos García y yo no diseñamos la plaza, que fue un proyecto municipal", recalca. "Se equivocaron -defendió-. La plaza es una pista de monopatín y la decisión política perjudicó a la ciudad".

Y es que en vez de la torre de nueve plantas, de la misma altura que los edificios de Arjona, se levantó una plaza de mármol sin vida y, además, el Consistorio tuvo que compensar a la empresa promotora por tumbarle el proyecto con unos suelos municipales junto a El Corte Inglés de Nervión, con un gran valor inmobiliario. En 2002, a través de una moción aprobada en el Pleno del Ayuntamiento a propuesta del PP, se planteó que la plaza fuese el lugar para la instalación del mercado de las flores. Una iniciativa que no cuajó. Los responsables de Urbanismo se plantearon entonces que para darle vida a la plaza había que partir de cero.

A finales de 2005, los socialistas retomaron el proyecto de construir un edificio e incluso se redactó el borrador de los pliegos de condiciones para el concurso de arquitectura. El objetivo era levantar un edificio de tres plantas de usos terciarios (comercios, oficinas, hotel o restauración), con 3.000 metros cuadrados de edificabilidad y una cesión administrativa de 20 años, pero el derecho de vuelo no estaba jurídicamente resuelto y el convenio entre el Ayuntamiento y Adif nunca se firmó. Así que la plaza sigue igual, para pesar de los vecinos. La presidenta de la Asociación de Vecinos Plaza de Armas, Lola Dávila, asegura que han pedido la reurbanización de la plaza "por activa y por pasiva".

"Llevamos muchos años reivindicando lo mismo, e incluso que, por lo menos, la limpien y adecenten, pero no hacen nada", lamentó la portavoz vecinal, quien asegura que hasta Lipasam les ha explicado que la limpieza del mármol de la plazoleta es muy difícil. "Es un desastre. Queremos árboles, bancos de forja, zona de albero e incluso una marquesina tipo quiosco japonés. Que la plaza sea abierta y agradable y que algún acto que se organiza en la Alameda se haga aquí", concluye.

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