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Preparados para salvar vidas

El tiempo parece paralizarse, pero cada décima de segundo puede ser crucial. Se oyen gritos de auxilio y golpes en las ventanas que se funden con el sonido de la sirena de los primeros camiones de bomberos en acudir al lugar del siniestro. (Foto: A. Acedo)

el 15 sep 2009 / 04:53 h.

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El tiempo parece paralizarse, pero cada décima de segundo puede ser crucial. Se oyen gritos de auxilio y golpes en las ventanas que se funden con el sonido de la sirena de los primeros camiones de bomberos en acudir al lugar del siniestro. Comienza el simulacro...

Un turismo ha colisionado fronto-lateralmente con un autobús, volcando éste encima del coche. Al llegar al lugar del accidente, el aparcamiento de las Moreras, junto al Estadio Olímpico, algunos bomberos tratan de estabilizar el vehículo para proceder a la evacuación de sus ocupantes, rompiendo el parabrisas y la luna trasera para acceder a su interior, todo ello envueltos en una densa nube de humo. Mientras tanto, otros se encargan de evitar la explosión del autocar, regándolo con espuma y cortando los puntos de riesgo de estallido.

Cinco minutos después, el primer contingente de enfermeros irrumpe en el solar, preludio del sinfín de ambulancias que irán apareciendo progresivamente. Los sanitarios realizan un rápido diagnóstico de las víctimas, colocándoles en el brazo una tarjeta cuyo color dependerá de la gravedad de los daños (rojo para los enfermos con mayor riesgo, amarillo para los graves y verde para aquellos que puedan andar; a los fallecidos se les colocarían tarjetas negras, pero afortunadamente, de momento, no hay víctimas mortales).

Con el tiempo en contra, la histeria y la confunsión muy presentes en el ambiente y un pequeño hospital improvisado ya montado en las cercanías, los médicos atienden en el acto a aquellos que poseen etiquetas rojas. Muchos de ellos habían salido despedidos del autobús; otros, sin embargo, continúan siendo evacuados por los bomberos, resultando aún más complicado sacar a los del coche.

África ha perdido una mano. Ella viajaba en el turismo junto a Elena, que al ver la mutilación le ha invadido un ataque de nervios, entorpeciendo el trabajo de los enfermeros. A su vez, Lourdes ha sufrido quemaduras de segundo grado en la cara, el cuello y el torax, así como una fractura en la pierna derecha. La joven viajaba en el autobús al igual que Carmen, la cual ha corrido peor suerte si cabe: padece un traumatismo craneal, aplicándole los médicos la hipoventilación.

En tan sólo media hora, todos los heridos fueron evacuados y atendidos de urgencia, simulando a la perfección cómo se debe actuar en accidentes colectivos.

En el dispositivo, el mayor de estas características realizado en Andalucía, participaron un total de 200 personas, 150 de las cuales eran jóvenes enfermeros que hicieron las veces tanto de víctimas como de sanitarios, actuando también bomberos y policías.

Apuntaba el coordinador del experimento, Alfonso Yáñez, que en caso de accidente la organización debe rozar la perfección, ya que cada segundo cuenta.

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