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'Prince of Persia: Las arenas olvidadas': Reválida de liderazgo real

el 20 may 2010 / 19:22 h.

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El príncipe, tras su aventura en Azad, busca descanso en el reino de su hermano  Malik. En su visita, se topa con un asedio inesperado y toma una decisión equivocada. La opción de encontrarse con la liberación del ejército de las arenas para ayudar a que la inminente invasión se difumine. El ejército, por el contrario, se rebela y congela el poblado. Al guerrero persa no le queda otra que meterse en arena.


Ubisoft retoma la jugabilidad de antaño y remite la acción a la trilogía de las arenas para situarlo en unos niveles acordes con el presente, sin que ello signifique perder esa visión añeja de los orígenes de la saga. Gracias al motor Anvil, utilizado ya en el juego de 2008 y recientemente en la sagas de Assassin’s Creed (I y II), se muestra la fastuosa agilidad del personaje, se montan  combates con decenas de enemigos en movimiento y se introducen en el juego escenarios sacados del mismísimo ambiente de Las mil y una noches.

Un soplo de aire fresco para el sistema de juego que permite controlar, después de ganarlos, elementos de la naturaleza  como la tierra, el fuego, el viento y el agua, para que sean aliados en la batalla. Como ejemplo de este cóctel, el agua es utilizada para ser congelada y poder correr por sus cascadas, y el viento se genera en tornados para poder sacudirse de ataques masivos  y avanzar en los diferentes escenarios que se plantean. 

Todo está potenciado a unos límites prodigiosos en su ingeniosa y corta producción.
El sistema se basa en la alternancia, durante las más de diez horas de jugabilidad, de puzzles, plataformas y combates con enemigos de todas las formas y tamaños. El resultado es una alta sensación de agilidad prodigiosa, similar a la de un saltimbanqui del Circo del Sol, que complementa las exigencias planteadas por Ubisoft en el  juego.

La coincidencia de los estrenos de esta versión y la cinematográfica radica en una retroalimentación mutua de la marca Prince of Persia en el mercado.  Película y videojuego sólo tienen un par de cosas en común. Ambas se sitúan en Las Arenas de Tiempo, pero en tiempos diferentes. El juego queda anclado en el lapsus de espacio que hay entre Las arenas del Tiempo y El alma del guerrero. Ubisolf ha exprimido esta laguna para abrir un nuevo frente en la franquicia que adquirió hace ya tres años.

Una nueva batalla en favor del ocio interactivo en la que Disney se ha fijado para proyectar una historia hecha y madura, que gusta en el mercado y en la que no ha escatimado a la hora de contratar a un importante elenco de figuras para su producción cinematográfica, entre los que se encuentran Jake Gyllehaall, Ben Kingsley  y el director Mike Newell .

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