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Prohibido el paso, pero ¿para quién?

En 15 minutos, un centenar de vehículos infringieron la prohibición de San Pablo

el 30 ago 2011 / 19:12 h.

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La nueva señalización de la calle San Pablo es infringida continuamente por los vehículos privados.

Un mes después de la derogación del Plan Centro, la confusión entre los conductores sigue reinando por las calles del Casco Antiguo. Hay cámaras, pero ya no funcionan; siguen presentes los mástiles que soportaban la señalización de la ordenanza, quizás a la espera de las alternativas que debe plantear el Gobierno; ha vuelto la doble fila y los gorrillas, imagen de aquella época en la que la zona era un caos. Y, entre tanto, una nueva señalización, basada en la retrospección a la situación de diciembre de 2010, que ha vuelto a despertar la picaresca de los conductores para poder llegar con su vehículo hasta el Centro.

Entre los ciudadanos existe la sensación de que la alternativa provisional que el Ayuntamiento ha puesto en práctica en sus calles no es más que una contradicción a su política de abrir el Centro. Antes de la derogación de la ordenanza, los vehículos podían acceder a toda la zona, con el consabido límite de los 45 minutos, pero ahora, un mes después, los ciudadanos encuentran totalmente vetado su acceso por cinco puntos concretos. Trajano, Águilas, Santa Catalina, y las dos últimas de San Pablo y Dos de Mayo se han alzado como el paradigma de ese nuevo Casco Antiguo que postula el PP y que en poco o nada se parece al que primaba los intereses de los vecinos contra la tiranía de los coches.

"Tenemos la certeza de que lo que se ha hecho ha sido cerrar por completo la zona comercial y permitir que se masifique la residencial", explicaba Kiko Sánchez, portavoz de la Asociación La Revuelta, que viene denunciado en el último mes las malas prácticas de los conductores en el Centro. Lo cierto es que, desde que el Gobierno ejecutara su derogación del plan, la zona norte del Casco Antiguo ha recuperado los vehículos mal aparcados, la temida doble fila y otras prácticas "que han saturado la zona".

Sólo basta con observar las entradas con acceso limitado para comprobar esta máxima. Un día entre semana de agosto, con media ciudad de vacaciones y los colegios cerrados, este periódico pudo contabilizar más de un centenar de infracciones de vehículos en la entrada de San Pablo, en tan sólo quince minutos. Ante la ausencia de control policial que disuadiera a los conductores, el tráfico de coches que ignoraban la señalización y accedían hasta la zona de la Plaza de la Magdalena era ayer al mediodía un gesto demasiado frecuente. Con todo, una pareja de la Policía Local se centraba en sancionar a los vehículos en doble fila de Reyes Católicos, sin controlar este acceso.

La otra nueva señal, en la confluencia de las calles Dos de Mayo y Temprado, corría ayer la misma suerte. Conductores ajenos a su presencia y decenas de vehículos que haciendo caso omiso a su presencia accedían hasta el Postigo. La paradoja reside en que a pesar de ser una entrada reservada sólo para acreditados, la zona azul seguía vigente y funcionando, sin mucho sentido, en el tramo de Dos de Mayo que continúa hasta la calle Arfe. Para muchos, un ejemplo de la política improvisada del Gobierno en cuanto a la proliferación de estas señales.

A priori los principales afectados por esta limitación son los aparcamientos rotatorios de la Magdalena y la calle Albareda, a los que la señalización de San Pablo cierra el acceso. Sus responsables aseguran que hasta ahora no han notado un descenso en el número de vehículos. Para no ir más lejos, ayer a hora punta se encontraban al máximo de su capacidad, a pesar de estar limitado el acceso hasta ellos. Algo que sólo se explica por las continuas infracciones.

Y todo esto, después de que el Gobierno presentará hace unas semanas la entrada hasta la Plaza Nueva por Reyes Católicos y Zaragoza -ahora limitada- como el paradigma de la libre circulación de vehículos. Sin alternativas, y a falta de presencia policial o sanciones, la picaresca se ha convertido en el mejor arma de los conductores para hacer real eso de que es imposible poner vallas al campo, o al Centro.

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