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Prohibidos los ‘minusválidos’

Un estudiante inicia una cruzada contra el uso del término en las placas de parking

el 02 mar 2013 / 20:58 h.

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Pedro Botello Hermosa es un estudiante de Derecho de la Universidad de Sevilla. Ni él ni nadie de su entorno convive con una discapacidad física, si bien este joven está más que concienciado sobre los derechos de este colectivo. No en vano, eligió como tema para su tesis doctoral la Sustitución fideicomisaria como medio de protección de las personas incapacitadas en España e Italia.

Tras profundizar en el tema, descubrió que la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, así como las leyes nacionales que emanan de ella, prohíbe a las administraciones públicas que, al dirigirse a estas personas, usen el término "minusválido", cuyo significado -menos válido-, posee una connotación peyorativa contra la que las asociaciones de discapacitados vienen luchando en los últimos años.Se da la circunstancia de que en Sevilla, las señales de tráfico empleadas para reservar plazas de aparcamiento a estas personas de movilidad reducida tienen rotulada la palabra "minusválidos". Esto llevó a Pedro a reclamar al Consistorio para que corrigiera ese término.

No obtuvo respuesta en un primer momento, por lo que presentó un recurso de alzada que, en este caso, sí fue admitido por la Delegación de Movilidad, el pasado octubre, que le informó de que daría orden de "adecuar la señalización a la normativa". Sin embargo, han pasado ya cuatro meses y este estudiante no observa que se haya empezado a corregir la terminología empleada. "Se han colocado ya algunas placas nuevas que siguen conteniendo la palabra minusválido, por ejemplo, en la calle Virgen de Begoña. He vuelto a reclamar al Ayuntamiento y también al Defensor del Pueblo Andaluz, que ya me ha contestado que se interesará por el tema", explica.

Pedro Botello asegura que las leyes españolas prohíben el uso de esta palabra por parte de las administraciones públicas desde 2006, si bien es cierto que no se cumple en muchas ciudades. "En Sevilla no se respeta, pero me consta que en capitales como San Sebastián o Madrid también ocurre", lamenta Botello, que además ha recurrido al Ministerio del Interior -del que espera contestación- para que se encargue de corregir la situación en toda España. Este estudiante de Derecho recurrió en su cruzada contra la discriminación lingüística a la ONCE y a Cermi -confederación de asociaciones de personas con discapacidad- para trasladarles su victoria ante el Ayuntamiento de Sevilla y pedirles ayuda para velar por el cumplimiento de la norma. "Desde Cermi tuve respuesta y apoyo, pero la delegación territorial de la ONCE ni me ha respondido, por lo que me he dirigido a la central", se queja.

Para Pedro, lo importante es que se deje de emplear esta palabra cuanto antes. "O corregimos desde ya el uso terminológico para dirigirnos a personas con discapacidad, o las futuras generaciones seguirán usando términos despectivos", advirtió.Desde el Ayuntamiento informaron a este periódico de que efectivamente la reclamación de este joven fue atendida y aceptada y que, de hecho, desde entonces se dio la orden de sustituir "minusválido" por "persona con movilidad reducida". Este cambio se llevará a cabo de forma progresiva, a medida que se coloquen nuevas placas o se renueven las existentes. De momento, desde el Consistorio aseguran que ya pueden verse las nuevas señales en calles como Madre María Teresa, Nescania (Parque Amate), Castilleja de la Cuesta (Palmete) o en la avenida Pino Montano, entre otros. Sin embargo, Pedro Botello dice no entender este parsimonioso ritmo de sustitución. "El Ayuntamiento presupuesta cerca de medio millón de euros anuales para renovación de señales de tráfico, y no es necesario cambiar la placa completa, eso sería un dineral, es suficiente con cubrir con pintura o un adhesivo esa palabra, porque suele estar acompañada por el símbolo universal que representa a este colectivo, una silla de ruedas azul", afirma. Por ello, continuará su lucha con nuevas reclamaciones. De momento, ya ha conseguido que la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, le prometa ayuda a la hora de interceder ante Interior. "Voy a llegar hasta el final", concluye Pedro. La batalla promete ser larga.

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