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PSOE e IU se ofrecen al "votante indignado", el PP vuelve a Merca

Espadas, Torrijos y Zoido se disputan al electorado descontento en su último asalto televisivo.

el 19 may 2011 / 22:21 h.

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Juan Espadas, Antonio Rodrigo Torrijos y Juan Ignacio Zoido, ayer en el plató de Giralda TV donde se celebró el último debate de la campaña.

El último asalto de la campaña , el debate de Giralda TV , puso un digno broche a la sucesión de encuentros entre los candidatos de PSOE , PP e IU . No sólo fue la más ágil y flexible de todas las citas, sino también la más reveladora de las estrategias, de los nervios y de los equilibrios entre los cabezas de lista. Juan Espadas y Antonio Rodrigo Torrijos , pese a seguir en su línea de distanciamiento y en su pulso por la autoría de los logros del gobierno, trazaron un mensaje dirigido al votante "indiferente, al indignado" en un esfuerzo por elevar la participación y ofrecerse a los manifestantes y a aquellos que suscriben sus planteamientos al tiempo que insistían en el miedo a la "derecha". Juan Ignacio Zoido , por su parte, más agresivo que en otros debates, insistió en un discurso negativo, señalando a los dos socios como responsables de la situación y planteándose como única alternativa.

Los últimos segundos, prácticamente los últimos mensajes televisivos de los candidatos a su electorado fueron paradigmáticos. Zoido, con su mensaje del "cambio tranquilo" basado en la "confianza, la austeridad y la transparencia" y su rechazo a las ideologías -"la mía es la libertad y la independencia", afirmó-, quiso acabar como empezó. Buscando el desgaste del "pacto oculto" a toda costa. Aunque sea dedicando su turno de cierre a recuperar la imagen de Torrijos en la mariscada en Bruselas con Fernando Mellet -recurriendo así a Mercasevilla- y una foto de la primera Feria de Espadas junto al candidato de IU y a Alfredo Sánchez Monteseirín para "demostrar que son todos lo mismo".

Fueron los últimos instantes del debate. Minutos antes, Espadas forzó al máximo su estrategia de presentarse como el único nuevo proyecto - "Zoido y Torrijos han tenido su oportunidad, y ya sabemos lo que dieron de sí"- y resumió en una poesía la línea argumental de la campaña socialista: la "agenda oculta" del PP: "A mí me está pareciendo, que me estás engañando, con lo que me estás diciendo y con lo que me estás callando".

Torrijos, que optó por una combinación entre sobriedad y agresividad durante el debate, buscó en unos pocos segundos ratificar el discurso desarrollado durante más de una hora. "Ni derecha política, ni políticas de izquierdas", destacó a la par que pedía el "voto útil frente al voto harakiri" para parar "la reconquista de la derecha".

Los tres candidatos llegaron a este mensaje tras más de una hora de debate en el que a Zoido le volvieron a fallar las formas -fue de nuevo apercibido varias veces en este caso por el moderador Javier Bolaños por excederse en los turnos y su voz sonaba regularmente tras las intervenciones de sus adversarios-, en el que todos disputaron por la densidad y el tamaño de programas electorales que incluso se repartieron en medio del programa, y en el que adquirió un inusitado protagonismo el movimiento Democracia Real Ya, reflejo de la actitud hacia la clase política de un importante sector de la población. Espadas les ofreció un proyecto con cambios hasta el punto de que llegó a admitir "no estar a gusto con la organización del Ayuntamiento" y hasta llegar a proponer evaluaciones anuales de los concejales de distrito que serán apartados si no aprueban. Torrijos, más que captar al votante "indignado" se sumó a él. Se postuló como parte de esa "rebelión democrática" a la que puso encima de la mesa avances en cuestiones como los presupuestos participativos su "modelo de lucha contra la desigualdad".

El tercero en discordia, Zoido, siguió la línea de Mariano Rajoy, ayer en Sevilla: atribuir las protestas al gobierno, en este caso de PSOE e IU. A los manifestantes o al menos al votante "indiferente" iban dirigidos tanto sus mensajes de austeridad y de reorganización del Consistorio, como la recuperación del discurso de la corrupción casi abandonado por Zoido toda la campaña. "Han tapado demasiado en Mercasevilla. Me da vergüenza y quiero cambiarlo", apuntó el candidato del PP, quien hizo numerosas alusiones a la mariscada. Torrijos tuvo que justificarla e incidir en que no se pagó con dinero público y Espadas le respondió con una airada defensa: "No le consiento que me dé lecciones de honestidad".
Y entre estos mensajes, los tres candidatos se disputaron los avances de movilidad como el carril bici o las peatonalizaciones -hasta un Zoido que resumió la movilidad como un "fracaso"-; se esforzaron por ofrecer el gobierno más descentralizado y participativo; y se ofrecieron como solución para el paro. Espadas con "su plan metropolitano", Torrijos con su "modelo social", Zoido con la "confianza".

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