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PSOE. La bicha del Congreso extraordinario

Cada español lleva dentro a un seleccionador de fútbol. Así que no debe extrañarnos que aún antes de su investidura, se multipliquen las porras sobre el próximo Gobierno andaluz que forme José Antonio Griñán: desde el propio Luis Pizarro e incluso José Caballos y Mar Moreno hasta Felipe López, presidente de la Diputación de Jaén y Josefina Cruz...

el 16 sep 2009 / 01:32 h.

Cada español lleva dentro a un seleccionador de fútbol. Así que no debe extrañarnos que aún antes de su investidura, se multipliquen las porras sobre el próximo Gobierno andaluz que forme José Antonio Griñán: desde el propio Luis Pizarro e incluso José Caballos y Mar Moreno hasta Felipe López, presidente de la Diputación de Jaén y Josefina Cruz, la segunda de a bordo de Magdalena Álvarez en Fomento.

Más que Antonio Ávila, otro de los fieles colaboradores del nuevo presidente, se da por segura a Carmen Martínez Aguayo, la viceconsejera de Economía; o Pilar Ballarín, directora del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad de Granada. Que si las Consejerías serán 12 en vez de 14, que si suprime las vicepresidencias, que si seguirá contando con Juan Espadas o con Martín Soler, que si a ver si vuelve Amparo Rubiales; que si María Jesús Montero en caso de que no fuera alcaldable, que si Micaela Navarro, que si Clara Aguilera, que si Francisco Vallejo, que si Antonio Fernández.

El medio más influyente en estas horas es Radio Macuto. La Andalucía de los despachos es, en los días que corren, la de la incertidumbre en funciones, del estamos pero no somos o no sabemos donde seremos o estaremos en feria. Griñán no habla demasiado en público pero todos parecen saber qué es lo que dice en la intimidad: que sus cambios serán profundos y que puede que no gusten ni a sus mejores amigos.

La oposición aguarda el discurso de investidura para fijar posiciones pero también el PSOE se apresta a ello: zapateristas somos todos, tiende a proclamar Luis Pizarro cuando se le inquiere por la posible puesta en valor de algunos veteranos andaluces de ZP que siguen estando solapados por la mayoría de los socialistas andaluces, cuyo voto en el célebre Congreso Federal de 2000 iba inicialmente destinado a Bono.

Nada parece indicar que, tras la solución pactada entre La Moncloa y la Casa Rosa, vaya a haber duelo a primera sangre por este tema. Pero convendría que dicha entente cordiale quedara sellada de alguna forma para evitar cualquier conato de trifulca interna que en nada beneficiaría a la cohesión socialista. Ya se habla de un congreso extraordinario aunque su simple hipótesis sea como mentarle la bicha a la actual estructura.

A favor, no sólo estarían aquellos que entienden que hay que profundizar en los cambios internos que preconiza el PSOE a escala estatal. También podría prosperar dicha idea en el entorno del presidente en ciernes de la Junta, un José Antonio Griñán que aunque pidió el lunes ante el comité director de su partido que le siguieran llamando Pepe, tendría que contar con el control de una formación política en la que apenas ha tenido cargos orgánicos.

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