Cultura

Publican las obras autobiográficas de Ayala, "un balcón abierto al siglo XX"

Su viuda y Luis García Montero presentan el cuarto tomo de sus ‘Obras completas', editado por Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg.

el 02 nov 2010 / 20:03 h.

Richmond, su viuda, posa junto a un panel con varios tomos de esta cuarta entrega de sus ‘Obras completas’.

La presentación de un nuevo tomo de las Obras completas de Francisco Ayala sirvió ayer, víspera del primer aniversario de su muerte, para rendir homenaje al gran escritor, que vivió "en primera fila" los acontecimientos más importantes del siglo XX y dejó una extensa obra "más vigente" ahora que nunca.

De recordar la figura de Ayala, poseedor de una voz literaria "única, inconfundible", y preocupado por la evolución del mundo hasta poco antes de morir, a los 103 años, se encargaron su viuda, Carolyn Richmond, experta en la obra del escritor, y el poeta Luis García Montero, que fue comisario en 2006 de Centenario del escritor.

Su viuda asegura que siente a Ayala "más presente que cuando falleció", y ese sentimiento lo favorece la lectura constante de la obra del autor de El jardín de las delicias. "Él está en su obra y está conmigo", afirma Richmond tras reconocer que este primer aniversario es "un momento duro" para ella.

No obstante, se siente "muy confortada y muy feliz de haber tenido 35 años de relación con Francisco. Es un lujo", subraya Richmond antes de leer un amplio y hermoso texto que ha preparado para la presentación del nuevo tomo de las Obras completas, centrado en los libros autobiográficos de Ayala.

Este volumen, publicado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores al igual que los tres que se han publicado ya, contiene Recuerdos y olvidos (1906-2006), cuya primera edición (titulada entonces Del paraíso al destierro) fue galardonada en el año 1983 con el Nacional de Narrativa; El tiempo y yo y De mis pasos en la tierra.

Reunidos bajo el título de Autobiografía(s), esos tres libros, señala Richmond, son "grandes obras de madurez", junto con El jardín de las delicias, y reflejan "sendas maneras de recrear la vida", apostilla.

"Para Ayala -recalca su viuda, la vida era literatura y la literatura, vida", una fusión que al lector de este nuevo tomo le será fácil comprobar. Como le será fácil también, al leer estos tres libros, mantener un diálogo con el autor de Muertes de perro sobre los temas tan diversos que trata en estos textos y sobre muchos de los cuales García Montero tuvo ocasión de hablar con Ayala y su mujer en esas charlas que mantenían cada día, siempre animadas por un buen whisky.

"En este volumen está la conversación de Ayala, la de un testigo del siglo XX que había presenciado en primera fila los acontecimientos más importantes del siglo XX". "Es un balcón abierto al siglo XX", destacó García Montero.

Y es que Ayala "vivió por dentro las costumbres provincianas de la Restauración, el Madrid cultural y político de los años 20, los deseos renovadores de la República y la vanguardia literaria, la violencia y el conflicto ético de la Guerra Civil, la labor transformadora del exilio español en Latinoamérica", escribe García Montero en el prólogo.

Y Ayala presenció también "la conversión de Nueva York en la gran metrópoli del siglo XX" y decidió regresar a España "cuando el país se acercaba a la democracia", añadió García Montero en la presentación, a la que también asistieron el director general de Círculo de Lectores, Joan Tarrida, el editor Antoni Munné y el director de la Fundación Francisco Ayala, Rafael Juárez.

Hasta poco antes de morir, Ayala "acudía a su experiencia para analizar la realidad del siglo XXI", y esa actitud vital, reflejada en su obra, favorece "su vigencia como escritor", enfatiza el poeta granadino.

Como subraya Richmond, las obras autobiográficas de Ayala reflejan "el fluir de la conciencia, el inexorable paso del tiempo y la presencia cada vez más marcada de un inconfundible yo".

En el turno de preguntas, Richmond dejó claro que "no habrá obra póstuma" de Ayala. El escritor granadino destruyó todos aquellos textos que "no merecían la pena, y destruyó bastante". Richmond tiene muy avanzada una edición crítica de El jardín de las delicias, que espera tener en marzo, cuando el escritor hubiera cumplido 104 años.

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