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Puedo prometer... lo que pueda pagar

La gira de precampaña del candidato socialista reúne en Sevilla a la cupula andaluza de ayer y hoy. Rubalcaba desvela su estrategia electoral: no hacer promesas sin memoria económica.

el 08 sep 2011 / 21:47 h.

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Rubalcaba y Griñán en el acto del candidato en Sevilla.
El "granero socialista" recibió ayer a un candidato al que no le gusta que le llamen así. Quizás por eso, el jefe de ese "granero", José Antonio Griñán, presentó a "Alfredo", todo "transparente" y con sus años de gestión en política como aval frente a un "Rajoy del que no sabemos nada salvo que es muy de derechas". Y también por eso, "Alfredo" -anunciado en todos los carteles, sin embargo, como Rubalcaba- se refirió en todo momento a "Pepe", como le gusta a Griñán.

 

Rubalcaba recaló ayer en Sevilla en su gira de precampaña -hoy estará en Granada-, donde fue aclamado cual estrella (con besos y fotos) por un auditorio en el que estuvo el Gobierno casi en pleno, la cúpula del PSOE andaluz y sevillano y, desde Madrid, Manuel Chaves -con un look de camisa negra poco habitual en él, quizás reflejo de los ánimos que corren en el partido y en el Gobierno- y su inseparable Gaspar Zarrías. El expresidente andaluz y actual vicepresidente del Gobierno, que precisamente sustituirá a Rubalcaba en las listas al Congreso por Cádiz tras decir sí a Griñán, despertó también expectación, aunque no anduvo de corrillo en corrillo y apenas habló con miembros del actual Ejecutivo andaluz.

Griñán sacó pecho de que muchas de las últimas iniciativas del Gobierno y propuestas de Rubalcaba ya están en marcha en Andalucía (Ley de Muerte Digna, recetas por principio activo, escaño 110). "Tenemos un diálogo en que nosotros en Andalucía y tú como candidato tendremos muchas cosas que decir", lanzó.

Rubalcaba respondió elogiando la innovación made in Andalucía. Venía de ver el parque aeronáutico, que también visitó ayer el líder popular, Javier Arenas. Su agenda, según el PP, estaba prevista hace meses pero Rubalcaba ironizó con que "gracias a que me contraprograma, Arenas se ha enterado de que se hacen aviones aquí".

Anunció su estrategia electoral: no prometer nada sin decir cómo lo va a pagar, en plena polémica por los 3,5 millones de empleos anunciados por el PP. Insistió en su compromiso de no tocar la educación, la sanidad, las pensiones ni la igualdad, frente a tentaciones privatizadores, y en que Europa debe dar respuestas a la crisis en bloque. Y reiteró que el déficit sin control no es de izquierdas porque pone en riesgo los servicios sociales.

Con humildad, dijo contar solo con un voto, el suyo. El resto hay que ganarlo el 20-N.Para ello, pidió a sus militantes que contrarresten la "campaña subliminal" del PP que "pretende hacer ver que en el 96 ellos lo arreglaron todo y ahora también". No vale, dijo, el mismo "manual" porque ni la economía es la misma ni quedan "joyas de la corona como Telefónica" para hacer caja.

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