Cultura

Puerta Grande para Miguel Ángel Perera en Las Ventas

El Cid tan sólo fue ovacionado en una corrida en la que Miguel Ángel Perera salió a hombros por la Puerta Grande de Madrid por primera vez como matador de toros, después de cuajar una extraordinaria faena al quinto toro de Núñez del Cuvillo, un animal bravo en la que ha dado una gran dimensión. Talavante rozó también la puerta grande.

el 15 sep 2009 / 06:03 h.

El Cid tan sólo fue ovacionado en una corrida en la que Miguel Ángel Perera salió a hombros por la Puerta Grande de Madrid por primera vez como matador de toros, después de cuajar una extraordinaria faena al quinto toro de Núñez del Cuvillo, un animal bravo en la que ha dado una gran dimensión. Talavante rozó también la puerta grande.

El Cid no terminó de acoplarse al primer toro, un animal encastado y flojo que perdía las manos y con el que ha estado inseguro por momentos, mientras que no terminó de aprovechar al encastado cuarto, en una faena de tandas cortas en la que dudó en varias ocasiones, sin terminar de entender al toro. Además, falló con los aceros.

Todo lo contrario que Perera, que salió a revienta calderas desde el capote, cuajando un soberbio quite por gaoneras sin rectificar, sin moverse, pasándose al toro muy ceñido. La faena de muleta fue sensacional, dando siempre distancia al toro que por momentos hacía el avión en su embestida, en tandas de siete y ocho muletazos por el pitón derecho, bajando la mano, templando y llevando al toro muy tapado y toreado.

Por el izquierdo el animal se quedaba más corto y Perera intrumentó casi todo su trasteo por el lado derecho, en tandas muy largas.

El extremeño Alejandro Talavante cortó una oreja al tercer toro, un animal encastado y manejable al que cuajó una muy buena faena levantando los primeros olés de la tarde.

Cortés, a hombros . Por otra parte, y sin salir de la jornada de ayer, el diestro hispalense Salvador Cortés salió a hombros de la plaza cacereña de Plasencia después de cortar una oreja a cada uno de sus toros de una encastada pero muy justa de fuerzas corrida de Valdeacederas.

Cortés estuvo muy firme con el segundo, un toro justo de fuerzas y encastado al que ha toreado con mucho temple consiguiendo meter al animal en el canasto. Mató de una estocada certera y paseó el trofeo. Su segundo fue un toro muy soso, pero el sevillano planteó una inteligente faena, dando tiempo al toro y consiguiendo sacar bellos muletazos por ambos pitones, paseando otra oreja que le abría la Puerta Grande.

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