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Pulso a la crisis en la Sierra

El concurso de mulos de arrastre cede hoy el testigo a la concentración de rehalas y a la segunda jornada de la feria de la tapa

el 22 mar 2014 / 22:47 h.

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La mañana no aventuraba un día como el que la primavera regaló a la Sierra Norte de Sevilla en las calles de Almadén de la Plata. Cuando uno se adentra por la avenida de Andalucía, decenas de carteles anuncian la celebración de la feria cinegética y de la tapa, que se avanza también en el rumor de los voceros y en el jaleo de la gente en un pueblo –el resto del año– tranquilo y apacible, situado al costado del cerro del Calvario. El parque donde los lugareños se reúnen a diario para disfrutar de su tiempo libre, amanecía con un trasiego digno de los tiempos de bonanza económica, con decenas de empresarios y trabajadores afanándose en dejarlo todo a punto en sus stands para llenar los espacios de la feria con lo mejor de cada casa. Productos diversos, desde el textil o el menaje, a los que son santo y seña de la comarca: el chorizo normal, blanco o picante, los morcones, la morcilla serrana o la achorizada, o los lomos, los jamones y las paletillas. El ibérico a flor de piel, servido en dos grandes carpas junto con los quesos, de cabra y oveja, de una quesería de la Sierra Norte, se dan cita en esta muestra. En medio de la expectación de los curiosos, el vocero anuncia en el recinto ferial que son seis los participantes en el concurso de arrastre de mulos. En el trajín de idas y vueltas hasta el espacio donde en esta primera jornada desde las cuatro y media de la tarde se llevaban a cabo las competiciones de arrastre de mulos, no faltan las gentes con bolsas. Aquí hay negocio, y eso que las previsiones meteorológicas habían abierto al amanecer un mar de interrogantes. Y es que cuesta pasar con indiferencia por un recinto engalanado con infinidad de tentaciones. En el transcurso de este concurso, duele escuchar los kilos que los hombres van cargando sobre la carretilla enganchada a los animales. La gente anima el arrojo con el que los mulos sacan fuerzas de sus entrañas para moverse ante tamaña afrenta. Quinientos treinta, seiscientos, seiscientos setenta, ¡setecientos cuarenta! …y una ovación entre las voces del público cierra el círculo, a la espera de que el siguiente mulo supere al anterior. Dan vidilla así a la animalada que hará ganador al dueño del mulo que logre arrastrar más kilos. Pero para los visitantes también hay premios, y es que salpicado en el programa de actividades de esta cita se sortean lotes de productos ibéricos entre quienes vayan haciendo sus consumiciones. A la hora de la inauguración, el cielo nublado,  un ligero llovizneo y la indisposición por motivos personales del alcalde, José Luis Vidal (PP), deslució la puesta de largo de una apuesta de este pueblo de casi 2000 habitantes por presentar aquellos atractivos que a lo largo de los años se han ido asociando a su nombre: la crianza del ibérico en la dehesa, la calidad de sus productos derivados de la matanza del guarro ibérico, y los procedentes de la cacería. Pocos visitantes para disfrutar del primer desayuno montero, que se servirá también hoy gratuitamente, como las migas con panceta. «El mal tiempo en las primeras horas de la mañana ha hecho que este sábado no hayamos contado con más gente, no obstante han venido muchas personas de fuera y está habiendo movimiento toda la tarde», explica el cordobés Enrique Suárez, quien ha acudido en dos ocasiones  a las ferias de Almadén con su espectáculo de aves rapaces, y lo hace esta vez como promotor y organizador de la feria cinegética, con su empresa Fuente de las Águilas, junto con el ayuntamiento melojero. «Hemos repartido más de 40.000 invitaciones a esta feria y confiamos en que este domingo con la concentración de rehalas, el concurso de toque de caracola y voceo con los cazadores, y la segunda jornada de la feria de la tapa sean muchos más los que se animen a acercarse a la sierra a disfrutar de lo que ofrecemos», indica Suárez, que puso de acuerdo a los empresarios, con el convencimiento, explica, de que en los momentos de crisis hay que redoblar los esfuerzos y salir al encuentro de los ciudadanos con iniciativas atractivas. Al frente del hogar del pensionista, un tren turístico parte cada cierto tiempo llevando a las familias en busca de los platos característicos de la zona, con parada por los establecimientos que concursan en la feria de la tapa cinegética. Un puesto con buñuelos a euro hace su agosto en las primeras horas de la tarde, y es el mismo que a primera hora de esta mañana servía los  churros. «El buñuelo tiene exactamente la misma masa del pan, solo que lleva un poco de levadura, y se prepara con agua caliente, sal y harina», explica esta vecina de Almadén, «no hay más misterio: todo se bate, y lo mismo desde hace 20 años», sentencia sin detener su actividad esta empresaria en su puesto mientras su hijo va friendo los buñuelos y su nuera les añade azúcar y canela, o miel, y sirve los cafés. «Cuando puse mi puesto de buñuelos había en Almadén casi 5000 habitantes, ahora en los últimos años, aunque ha ido recuperando, no llegará a los 2000, y con la crisis muchos jóvenes han tenido que irse para tener oportunidades», dice esta vecina, contenta de que citas como la de este fin de semana lleven a su pueblo a muchos visitantes, a los que atiende con la esperanza de que crisis vaya pasando de largo. Cae la tarde, y los últimos peregrinos del Camino de Santiago buscan descanso  y hospedaje al culminar la tercera etapa de la Vïa de la Plata.  Los caminantes han dejado la finca del Berrocal, en el seno del Parque Natural de la Sierra Norte, y una vista preciosa desde lo alto del cerro del Calvario desde donde se divisan las sierras de Aracena y Picos de Aroche. Con sorpresa, dos de ellos, italianos, se detienen y disparan fotos por doquier a esos mulos de arrastre que ya van de retirada junto a sus dueños.

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