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Qatar se interesa por el auditorio de la SGAE

Antón Reixa se presenta para presidir la Sociedad: “Queremos ser los costaleros de los autores”.

el 12 abr 2012 / 20:16 h.

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Hace un mes la Junta Directiva de transición de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) anunció oficialmente que había puesto a la venta el Auditorio Al-Andalus, un inmenso espacio cultural, impulsado por la anterior presidente de la entidad, Tedy Bautista, dentro de una red de teatros denominada Arteria -que suma diez salas-. Aunque agencia inmobiliaria especializada en este tipo de ventas se está encargando de buscar compradores para el edificio, iniciado en 2007, ya hay alguien que, por su cuenta, ya se ha interesado en hacerse con este complejo. El interés llega desde el extranjero, concretamente desde Qatar, un rico país del golfo desde el que, hace ya años, se vienen realizando inversiones en Europa.

El escritor, músico y director Antón Reixa, que encabeza una de las candidaturas que concurren a las elecciones que la SGAE ha convocado el 26 de abril para elegir nueva junta directiva, fue quien desveló ayer que una entidad qatarí ha demandado información sobre el edificio y datos sobre cuánto supondría su adquisición. Sin embargo, dijo desconocer si se trata de una empresa, una institución pública o una entidad de otro tipo. "Hay una muestra de interés desde Qatar, pero eso aún se tiene que formalizar", señaló Reixa.

Su candidatura, denominada Aunir (Autor@s x la refundación), es partidaria de emprender un proceso de desinversión en la SGAE, a fin de deshacerse de la red Arteria, ya sea mediante la venta de los espacios escénicos o la cesión de su gestión. "Hay que acabar con la ostentación y la megalomanía. Lo que se ha hecho en la Cartuja es desproporcionado y pone en riesgo a toda la Sociedad General, con un coste de 150 millones, dependientes de préstamos. Pagar 14 millones al año en intereses, con cargo a la Fundación Autor, no puede ser. Debemos ir hacia una labor asistencial al autor y a los nuevos talentos, no crear una red inmobiliaria", sentenció.

A su juicio, respetar el proyecto original para el auditorio es inviable, ya que sólo mantener el edificio cuesta 300.000 euros al año. "El complejo de Sevilla es lo más difícil de resolver de toda la red Arteria, por su desproporción y sus sobrecostes. Se ha creado un monstruo que hay que solucionar. Hay que reestructurar su deuda bancaria, avalada de forma irregular, modular ese complejo y ver si alguien quiere gestionarlo", dijo. En opinión de Reixa, "venderlo sería lo ideal, pero no malvenderlo".

Cabe recordar que harían falta aún más de 20 millones para completar la edificación del Al-Andalus y equiparlo tecnológicamente, sin contar con las demandas que sobre él pesan, interpuestas el pasado mayo por su arquitecto, Santiago Fajardo, por violación de sus derechos de autor y varios impagos. Todo esto impide a día de hoy la apertura del espacio pero, además, dificulta su venta.

En cualquier caso, como reconoce Reixa, aunque ya esté a la venta, no será hasta después de las elecciones, una vez constituida la nueva junta directiva, cuando se decida definitivamente y "con toda la legitimidad" qué se hace con la red Arteria.

La candidatura de Reixa a la SGAE es una de las consideradas "limpias", es decir, sin ningún tipo de vinculación con la junta directiva anterior y libre de tapados de Bautista. La integran 31 autores, entre ellos varios andaluces: la bailaora Eva Yerbabuena, el guionista Antonio Onetti, el compositor de marchas procesionales Manuel Marvizón y el músico Jesús Bola.

Entre sus principios, abogan por una descentralización de la Sociedad, a fin de acercarla a todos los autores, ya que hasta ahora "ha sido opaca y ha desincentivado la participación de los socios".

"Nuestra intención es resetear, devolver la dignidad a la SGAE, reconciliarla con la sociedad y restaurar el diálogo. Queremos ser los costaleros de los autores. Nuestro desafío es la gestión", dijo.

El Al-Andalus, con 31.000 metros cuadrados, estaba diseñado para albergar a 2.000 espectadores, que pueden llegar a ser 3.500 gracias a una platea convertible en pista, y contaba además con una segunda sala con 400 butacas, una sala de ensayo con capacidad para orquestas sinfónicas, estudios de grabación y posproducción, restaurante, tres cafeterías, un café-sala de exposiciones, oficinas, tiendas y una terraza donde celebrar conciertos. La SGAE ya lleva invertidos 71 millones en el edificio. La tasación para su venta, manteniendo su uso teatral, se limita a 26 o 30 millones de euros.

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