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Que el parón sea después del partido y no antes para el Caja

Un partido que puede marcar una trayectoria. En el Fernando Martín dos equipos luchan hoy a cara de perro por ganar en tranquilidad. El vencedor probablemente se aleje en dos victorias.

el 14 sep 2009 / 23:31 h.

Un partido que puede marcar una trayectoria. En el Fernando Martín dos equipos luchan hoy a cara de perro por ganar en tranquilidad. El vencedor probablemente se aleje en dos victorias y el average del descenso e incluso alcance al ViveMenorca por arriba. Y sería justo antes del receso liguero por la celebración de la Copa del Rey.

Igualados a seis victorias, una por encima de los puestos que conducen a la Liga LEB, Alta Gestión Fuenlabrada y Cajasol acometen un partido que no es decisivo pero sí trascendente. Rivales directos con el triunfo y el average en juego, por lo que el valor de la conquista, o la pérdida, es doble. Las últimas semanas muestran dos tendencias completamente distintas. El conjunto de Manel Comas viene de ganar a Akasvayu Girona y Ricoh Manresa, dos de los gallitos de la competición, mientras el equipo de Luis Casimiro acumula tres derrotas.

Eso sí, con clara excusa, porque Bilbao, segundo en la tabla y gran revelación; Real Madrid, el líder; y Tau Cerámica, tercero, han sido sus verdugos, además, los partidos ante los equipos vascos fueron a domicilio. Y de las seis victorias del Fuenla, cuatro han sido en su pabellón Fernando Martín, donde al amparo de su irreductible afición busca la permanencia un año más. Ese ambiente caliente (ha habido llamamientos de los jugadores, en especial de su capitán, Salva Guardia, para llenar las 5.000 plazas de la cancha) y la experiencia en situaciones de riesgo de permanencia tal vez equilibren la balanza respecto al mejor momento anímico y de juego de los sevillanos, si bien es verdad que la mayor calidad de los hombres de negro y la baja del alero croata Marko Tomas, principal anotador de los madrileños, son otros elementos desequilibrantes a favor de los visitantes.

La victoria para los sevillanos tiene también otros significados. La confirmación de que la reacción es sólida en un momento decisivo para llenar la mochila de éxitos para cuando lleguen los rigores del calendario, que ofrece un tramo final que apunta al drama si hay que jugarse la permanencia allá por el mes de mayo. La tercera victoria pondría en el equipaje rumbo a la concentración de Estepona la próxima semana, aprovechando el parón por la Copa del Rey, mucha tranquilidad, en una jornada en la que, probablemente, ni Estudiantes (ante el Barça), ni León (ante Unicaja) ni ViveMenorca (ante Akasvayu) ganen, por lo que de mirar para abajo se podría empezar a mirar hacia arriba. Menudo cambio.

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