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Deportes

¿Qué es lo importante en el fútbol?

Los Biris en huelga, el ambiente enrarecido por lo sucedido en Madrid, el homenaje a los jugadores de los 70 y Reyes.

el 01 dic 2014 / 10:13 h.

SEVILLA FC 14-15 Un aficionado del Gol Norte coloca una bandera del grupo ultra Riazor Blue, en medio de un gran crespón negro en recuerdo del hincha coruñés asesinado. Foto: Manuel Gómez. Al igual que en el resto de estadios, los aficionados del Sánchez-Pizjuán acogieron ayer el Sevilla-Granada con el cuerpo cortado por el lamentable suceso ocurrido por la mañana en Madrid. Por si fuera poco, el ambiente ya venía enrarecido desde el viaje de vuelta de Rotterdam, donde el grupo ultra del Sevilla, los Biris Norte, fueron retenidos –bajo dudosos motivos– por la policía holandesa, a la que le tuvieron que pagar dinero para quedar en libertad y volver a España. Los Biris decidieron, en protesta por lo que consideraron un desamparo total de la entidad, no animar ayer, lo cual dejó aún más helado el ambiente. La semana ha servido, una vez más, para replantearse muchas cosas en torno a los ultras, capaces de crear un clima excepcional en los partidos pero artífices, voluntariamente, de todo lo contrario, de cargárselo a veces. Y lo peor, haciendo que justos paguen por pecadores. Si por ejemplo el Sánchez-Pizjuán, probablemente el estadio más ambientado de España, tiene que quedarse sin ultras para que las familias y gente normal puedan ir tranquilas al fútbol, pues habrá que hacerlo. No hace falta para que el Sevilla gane –ayer lo vimos–, aunque el mejor de los ambientes nos guste a todos. El fútbol es otra cosa que defender ideales (?) políticos a base de puñetazos o navajazos. El amor a unos colores es ponerse de pie y aplaudir a Gallego, Enrique Lora, Montero, Superpaco o Antonio Álvarez, míticos jugadores de los 70 que defendieron el escudo rojo y blanco más que cualquier niñato autoconsiderado el guay de la clase por usar palabras como casual o por pegarle a un periodista o aficionado rival junto a varios colegas. Un problema de educación general que encuentra en el fútbol el cobijo perfecto de las masas, igual que un concierto o en un manifestación por cualquier cosa. Así que hablemos de fútbol. Ayer el silencioso Sánchez-Pizjuán rindió tributo, como decía, a un puñado de míticos jugadores de hace 40 años. Los más viejos del lugar los recuerdan con cariño, pese a no ser precisamente una de las mejores épocas del Sevilla en su historia. Era fútbol pre-moderno, que se añora en muchos aspectos. Como se echa de menos el buen fútbol por Nervión, desaparecido desde hace más de un mes. La afición del Sevilla lo hace saber en forma de protestas, por mucho que la clasificación sea buena y haga un rato que se levantó la última copa. No, no fue la mejor ‘Semana de la Afición’ organizada por el Sevilla. Con los Biris enfadados de nuevo. El de ayer era el partido homenaje al sevillismo… al buen sevillismo, claro. Pero todos están preocupados y enfadados, como Deulofeu, quien contó hasta diez para tragarse el orgullo y darle la mano a Emery cuando éste volvió a sustituirlo –entre pitos, todo hay que decirlo–. Y de repente, Reyes. De Utrera. Ídolo en Nervión. El que había sustituido a Deulofeu, también hay que decirlo. De los que serán homenajeados dentro de 40 años. La magia del 10 despertó al Sevilla, encendió a la grada y cambió el rumbo del equipo. El fútbol, en general, también necesita otro cambio radical...

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