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Qué le cuesta al Betis tener el balón

El Betis goleó al Cádiz, pero nadie lo habría dicho cuando la primera parte ya estaba muy pero que muy avanzada. Emana abrió la puerta y el Betis de Víctor recuperó algunas de sus señas de identidad en la segunda parte.

el 10 abr 2010 / 22:04 h.

Cualquier persona que viese los 35 primeros minutos del Betis-Cádiz y ni uno más necesitaría una buena explicación para entender cómo es posible que el partido acabase 4-0 y que ese marcador, además, se quedase corto. En esa media hora de marras, el Betis volvió a ser el conjunto atascado, lento y previsible que viene siendo desde que el Real Unión le quitó el balón en aquella segunda parte del Stadium Gal. El Cádiz, que está más hundido que el Titanic, también dejó a los verdiblancos sin la pelota y a los béticos con el aire justo para silbar a los suyos. Arzu y Aurelio no se coordinaron en la presión, Pereira anduvo incómodo en la derecha, Sergio intentó alternarse con él y al final no estuvo ni en un sitio ni en otro y todos, en general, se pasaron casi toda la primera parte corriendo detrás del balón. Menos mal para el Betis que Enrique sólo se parece a Emana en que ambos empiezan en ‘e'. Y esto es lo que tiene el fútbol. El Betis finiquitó el choque en dos latigazos y a partir de ahí todo fue distinto. Los hombres de Víctor se relajaron, los hombres de Espárrago se vinieron abajo y la pelota, por fin, sí fue del Betis. Goitia apareció cuando tenía que aparecer, Capi volvió a ser útil, Sergio hizo su golito, Emana fue de nuevo el mejor Emana y la tarde fue plácida y feliz en Heliópolis. No perfecta, pero sí feliz.

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