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¡Qué le gusta a Híspalis una inauguración!

Tráfico y peatones casi como en una jornada laboral. Todos querían admirar el pavimento.

el 01 sep 2013 / 23:20 h.

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Sevilla 01 09 2013: La campana abierta al traficoFOTO:J.M.PAISANOA falta de obras de enjundia, monumentos, edificios, plazas o centros comerciales... buenos son unos adoquines. Sin desmerecer, claro. El alcalde, Juan Ignacio Zoido, dijo que para el 2 de septiembre se produciría la reapertura al tráfico de La Campana.Y ayer ya estaba que daba gloria verla. Nadie fue a cortar ninguna cintita y la Banda Municipal no compareció al son de algún pasodoble de postín. Pero desde ayer, mutatis mutandis, La Campana es una nueva Campana. Mire, mire bien a la calzada y verá lo blanquito que luce el empedrado. Si las piedras hablaran, dirían:“Borríquita, Jesús Despojado venid ya por aquí”. Es una clave que sólo entienden los oriundos, por supuesto. Pero algún que otro transeúnte al pasar por la remozada vía sólo atinó a pensar la de traspiés penitenciales que va a ahorrar una repavimentación express que ya luce como un galón en la solapa de Zoido, alcalde.

Tanto le gusta a Sevilla una inauguración que poco importa si se trata de un rascacielos, un kiosco de frigopies y frigodedos o una calzada nueva. “Pues sí que está bonita sí, y lo clarito y despejado que se ve ahora todo”, comentaban juiciosamente dos damas de domingo en un velador del Starbucks con su elegantísimo vasito de plástico con pajita a rayas por delante. Allí que estaban, como recreándose en la reforma. “¡Y lo rápido que lo han terminado!”, apuntaba una. De haber pasado por allí el concejal de Urbanismo, Maximiliano Vilchez, estas mujeres le hubieran dado un pellizco en los mofletes de lo felices que estaban. Porque sí, esta Campana de lisitos adoquines se ha hecho “con celeridad y buena ejecución y a pesar de la dura climatología, con temperaturas elevadas, y de los plazos tan cortos que se habían marcado”. Lo dijo ayer el delegado, que inaugurar no inauguró, pero bien que habló donde pudo de esta sin par hazaña de la era municipal popular. Acuérdense de ella a la hora de votar en 2015. Por justicia, más que nada.

En la acera de enfrente, los muy internacionales clientes de la confitería homónima de la calle también miraban. No se sabe muy bien a qué, pero mirar, miraban. Porque es que algo había en el ambiente. Así como un olorcillo a adoquines de piedra natural. De piedra abujardada, matizó ayer el regidor. ¿Abujardada? Sí hombre, de bujarda, dícese del martillo de dos bocas cuadradas cubiertas de dientes, usado en cantería. (!) “Pues está aún más feo que antes”, decía sincerándose Jacinto, que recién compraba su Correo de Andalucía dominical cuando era interpelado por un plumilla de la casa. “Lo que tiene que hacer el señor alcalde es poner peatonal esta zona, desde la Encarnación por lo menos, que está llena de humos una de las calles más bonitas de Sevilla”.

Cuitas ciudadanas a un lado, lo cierto es que los carteles que desde la Plaza Ponce de León disuaden al tráfico privado para que no circule por el Centro, no disuaden. “Excepto carga y descarga, residentes, hoteles...” Así dan ganas de tangarse al más pintado. Además ahora, habrá que dar rodaje a los adoquines.Vaya a pasar cómo los que Soledad Becerril puso en época en Sierpes, que al primer chaparrón aquello se tornó en una atracción de Aquópolis. Cerremos en positivo:“Pues a mí me gusta más ahora”, apuntaba alguien. A los de El Corte Inglés también, que estaban abiertos. Ya uno que vendía higochumbos, risueño él:“Ahora ya no se me descuajaringa el Seat Panda cuando paso”.

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