Qué pasó con Solbes, qué pasa con Camps

El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, desata los nervios del PP al hablar del caso Gürtel sin mencionarlo.

el 08 oct 2009 / 20:39 h.

Griñán cree que lo que más daño puede hacerle al PP en la oposición es explicar abiertamente cómo gobernarían ellos Andalucía. Por eso, cada vez que él y Arenas se encaran en el Parlamento, el presidente de la Junta se obstina en pedirle al líder de la oposición que vaya más allá del qué, y explique el cómo.Está convencido de que si al final logra que Arenas descubra sus cartas en, por ejemplo, política fiscal, el PP se cortará con su propio cuchillo.

 

El problema es que en torno a la crisis, tanto el Gobierno como la oposición han agotado todas las fórmulas de reproche. Todo suena a déjà vu político. Sobre las previsiones de la economía, Arenas recuerda siempre que la Junta esperaba crecer un 1% este año, pero ha caído hasta el 4%. Griñán replica que con la crisis "se equivocó todo el mundo, incluso el FMI". Sobre los presupuestos del Estado, Arenas dice que son una "vergüenza" y que la subida de impuestos hostigará a las clases medias y bajas, y el presidente le responde que los presupuestos "son cuatro veces mejores" que los del Gobierno de Aznar. Como la coyuntura económica actual permite seguir así hasta el infinito, ambos políticos se cansaron y terminaron mentándose a la familia política.

Arenas se había enterado de que Griñán comparecerá pronto en público con Pedro Solbes, y le reprochó que se hiciera la "foto de la contradicción" con el ex ministro de Economía que "salió huyendo de su Gobierno para no votar los Presupuestos". Y así es como, sin mencionarlo explícitamente, el presidente acabó hablando del caso Gürtel, logrando que la bancada del PP se pusiera nerviosa.

Arenas acababa de exaltar las cifras de las obras ejecutadas por otros gobiernos del PP, como Castilla y León o Madrid, presentándolos como un ejemplo ante los que Andalucía, con sus datos, debía empequeñecerse. Y Griñán le siguió el juego, comparándose con la Comunidad Valenciana. "¿Es que quiere importar las recetas del Gobierno de Francisco Camps?". Al oír el nombre de Camps, los diputados del PP alzaron la voz en forma de protesta. Se oyeron golpes de mesa y mucho movimiento. En los últimos días, cualquier insinuación de que el PP andaluz está conectado con la trama Gürtel -que investiga la corrupción y supuesta financiación ilegal del PP- ha provocado airadas protestas del entorno de Arenas.

El líder del PP-A dijo que en su época de secretario general del PP nacional, "las cuentas estaban claras de la A a la Z". Incluso anunció que se querellaría en los tribunales contra el secretario de comunicación del PSOE, Miguel Ángel Vázquez, "por intentar incriminarle sin pruebas".

Cuando Griñán mencionó a Camps, todo el PP se puso en guardia, pero el presidente no necesitó asestar el golpe. Un gesto le bastó para demostrar que los nervios en la oposición siguen a flor de piel. "No voy a hablar de lo que todo el mundo habla", dijo sonriendo, al ver el efecto en la bancada, "me refería a que en Valencia, en época de crecimiento económico, el endeudamiento aumentó un 13,5% del PIB, duplicando el paro en un año".
En lo que va de año, Castilla y León ha licitado un 80% más de obras que en 2008, y Madrid, un 70% más, mientras en Andalucía, la ejecución de proyectos aprobados en los presupuestos ha caído un 16%, según los datos del observatorio del sector de la construcción, Seopan. La licitación en Andalucía, sin embargo, ha supuesto el 22,5% del de todas las comunidades, el doble que Madrid y la Comunidad Valenciana juntas.

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