¿Qué pretende Griñán?

El anuncio del presidente de la Junta de que se va causa desconcierto en el entorno de Rubalcaba. La jugada del dirigente andaluz hace aflorar el debate del calendario de las primarias en el federal.

el 29 jun 2013 / 23:13 h.

Hay una mano, hay un cuello. La mano es de José Antonio Griñán; el cuello, de Alfredo Pérez Rubalcaba. La mano agarra al cuello. Unas veces la mano sujeta al cuello con suavidad y otras le quita oxígeno. Pero nunca lo ahoga. Utilizada por un líder territorial para describir la relación entre el presidente de Andalucía y el secretario general del PSOE, la imagen está muy extendida en el partido, tanto en los sectores críticos como en los oficialistas. Desde hace un año y medio, la dirección socialista se ha preguntado en múltiples ocasiones qué pretende Griñán. Por ejemplo, cuando el mandatario autonómico apoyó, a través de Susana Díaz, su persona de confianza y probable sucesora, a Carme Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba en la carrera por el liderazgo socialista. Cuando reclamó al líder no “atrincherarse” hasta el 2016. Y cuando sostuvo que Rubalcaba debía decir cuanto antes si quería repetir como aspirante a la Moncloa. Pero el punto álgido de este interrogante, el momento en el que recorrió con más fuerza los despachos de Ferraz, sede central del PSOE, fue el pasado miércoles, cuando Griñán, el dirigente más poderoso del partido, dijo que se iba, que se necesitaba “savia nueva” y que las primarias para la candidatura socialista a la Junta no serían lo más cerca posible de las autonómicas, como siempre había sostenido, sino a finales de julio. susana-rubalcabaLa presunta maquinación // La primera reacción de algunos cercanos a Rubalcaba fue hablar de “deslealtad”. A pesar de su apuesta por Chacón, el presidente autonómico siempre había defendido al líder del PSOE, convirtiéndose en su principal aliado para retrasar la elección del candidato a las elecciones generales. Pero ahora, al plantear su relevo en términos generacionales y convocar sus propias primarias con enorme celeridad, se habría pasado, según esta línea argumental, al otro bando. El reproche, más que a Griñán, se dirige a Díaz, su relevo in pectore, a quienes los próximos al jefe de la oposición otorgan altas dosis de maquiavelismo. El plan sería este. Griñán se retira a principios de septiembre. Díaz asume la presidencia andaluza e intenta aprobar los presupuestos de la comunidad con IU, su socio de gobierno. Si no hay acuerdo, y no está claro que lo vaya a haber, adelanta elecciones, haciéndolas coincidir con las europeas para así comparar después el previsible mal resultado comunitario del PSOE con el (según las encuestas) aceptable desenlace de las autonómicas, que permitiría a los socialistas continuar en la Junta. A partir de entonces, los andaluces prepararían el “asalto” a la dirección del partido, forzando un congreso extraordinario. Fuentes cercanas a Díaz niegan con vehemencia esta supuesta hoja de ruta desplegada desde Ferraz, pero unos y otros coinciden en señalar que entre los objetivos de Griñán no se encuentra desestabilizar a Rubalcaba. Lo que más ha pesado en el andaluz, explican sus colaboradores, ha sido su desgaste con el caso de los ERE, su edad (67 años, seis más que Rubalcaba), sus circunstancias personales y su temor de que el pacto con IU (que acaba de cambiar de líder en la comunidad) pueda irse al traste y haya que adelantar las autonómicas. Y sin embargo, su retirada ha convulsionado el PSOE. Un debate sin tapujos // “El anuncio mueve muchos estados de ánimo”, admite un importante dirigente con buena relación con el secretario general. A su juicio, la fecha de las primarias y los posibles candidatos ya se encontraban en el centro de la discusión en el partido. Pero únicamente de forma subterránea. Ahora se comenzará a hablar sin tapujos. “Nunca se reconocerá, pero las palabras de Griñán influirán en Rubalcaba y en la presión de la mayoría de la militancia”, sostiene un líder territorial. Otro barón afirma que el mandatario autonómico, con su discurso dejó claro que no apostaba por Rubalcaba para la candidatura a la presidencia del Gobierno. Los socialistas andaluces, de hecho, tampoco ven con buenos ojos ni a Patxi López ni a Eduardo Madina, dos de los dirigentes con más posibilidades de presentarse a las primarias, y solo queda la duda de si repetirían el apoyo brindado a Chacón en el congreso de Sevilla de febrero del 2012, siempre que la exministra diese el paso, o buscarían un candidato entre sus filas. Calendario // En cualquier caso, no se prevé un adelanto a corto plazo de las elecciones internas. La dirección del PSOE ya ha dicho que su calendario, que pasa por celebrarlas entre mayo del 2014 y el mismo mes del 2015, se mantiene. Y el presidente de la Junta habría actuado de otra forma si hubiese querido cambiar las fechas. La mano de Griñán, de nuevo, aprieta sin ahogar el cuello de Rubalcaba.

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