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Queda mucho que mejorar

el 27 jun 2010 / 08:31 h.

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Mauricio Isla intenta golpear un balón que controla Xavi, una de las referencias de España.

La selección española superó una agónica fase de grupos con una última victoria ante Chile en la que cambió el guión de lo expuesto frente a Suiza y Honduras, ya que encontró la pegada y la efectividad cuando más lo necesitaba, aunque su fútbol distó mucho de ser lo brillante que se auguraba antes del inicio de Sudáfrica 2010.

Después de los dos primeros partidos en los que mandó y creó multitud de ocasiones, con un saldo de una derrota ante los helvéticos y una victoria sobre los catrachos, en el compromiso vital de Pretoria frente al conjunto de Marcelo Bielsa, España se vio dominada y controlada hasta que encontró, en las botas de David Villa, tras un error del meta Claudio Bravo, y en las de Andrés Iniesta la efectividad de la que tanto había carecido.

Ante Chile lo pasó mal la selección española en los primeros veinte minutos, en los que fue dominada y superada, pero la acción instintiva de Villa, de goleador, tras un error en el despeje del meta Claudio Bravo, comenzó a desnivelar la balanza y luego remató la faena Andrés Iniesta en una de las contadas ocasiones de gol que tuvo la Roja.

Si contra Suiza y Honduras el control había sido absoluto, los disparos numerosísimos (24 y 22) y las ocasiones claras, ante Chile bajó sus porcentajes en esos capítulos, pero fue más efectiva. Era lo que se había echado en falta con anterioridad, sobre todo ante los de Ottmar Hitzfeld.Frente a los chilenos tan solo disparó en nueve ocasiones, igual que sus rivales, tres de ellas entre los tres palos (cuatro de los sudamericanos), con lo que el 66,6 por ciento de estas fue gol,Este descenso en remates le hace bajar en el apartado estadístico de disparos, al final de la primera fase, a la tercera plaza con 55, tras Argentina (64) y Brasil (57), e igualada con Ghana.

El hecho de jugar más de un tiempo con un hombre más, tener el resultado a favor y con ello la clasificación asegurada, junto al cansancio de Chile en el segundo periodo y a su también apuesta conformista, otorgó a España la posesión tras el descanso.

Xavi, lider en pases. Por lo tanto, los de Del Bosque siguen liderando la tabla de pases, con 2.049, por los 1.972 que acumula Brasil. Xavi Hernández es el que más ha dado, con 263 (81 por ciento de aciertos), de todo el Mundial y Xabi Alonso es el tercero con 247, tras el carioca Maicon.En suma, España, que ha zanjado una fase de grupos con una posesión media del 59 por ciento (la cifra del encuentro ante Chile), mantiene su cualidad en cuanto al estilo, aunque no así respecto a la brillantez alcanzada, que dista notablemente de tiempos precedentes.

El conjunto de Vicente del Bosque, que ha ido a remolque por la inesperada derrota en Durban ante Suiza, lo ha pasado mal para llegar a octavos de final, en los que se encontrará ahora con Portugal, segunda del grupo G tras Brasil, en un duelo ibérico de altos vuelos.Ese 0-1 encajado en la ciudad costera había supuesto un lastre difícil de superar para una España que, superado el trance, necesita mejorar, pero que al menos en el partido ante Chile, sin encontrar el buen fútbol, sí que recuperó la efectividad, la pegada, la puntería, hasta ese momento quizá la gran asignatura pendiente del cuadro de Del Bosque.

Los internacionales españoles, aún sin estar finos, demostraron una vez más que, al margen de la dosis de fortuna siempre imprescindible, tienen carácter para levantarse en los momentos difíciles. Porque Chile no se lo puso fácil, porque el grupo se jugaba mucho en Pretoria, más de lo que todos decían públicamente.

Haber caído tras la primera fase hubiera supuesto un fracaso para muchos y en todo caso una decepción enorme por las expectativas suscitadas desde dentro y desde todo el mundo.Superar esta contingencia supone una dosis de confianza para el grupo que ahora encara más liberado, aunque consciente de la tarea que tiene por delante, el compromiso ante Portugal, ante Cristiano Ronaldo y compañía.

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