Local

Queda proclamada la República Árabe Saharaui Sevillana

"Yo no quiero ir a la playa este año", protesta por teléfono Hasina Suleimán. "Ya tengo yo bastante arena aquí." Su voz de pito dejará de llegar a Sevilla a través de la crepitante y frágil línea que conecta con Smara y sonará en vivo, junto a las de cientos de pequeños saharauis venidos por vacaciones.

el 15 sep 2009 / 07:06 h.

TAGS:

"Yo no quiero ir a la playa este año", protesta por teléfono Hasina Suleimán. "Ya tengo yo bastante arena aquí." Desde hoy, su voz de pito dejará de llegar a Sevilla a través de la crepitante y frágil línea que conecta con Smara y sonará en vivo, junto a las de cientos de pequeños saharauis venidos por vacaciones.

Sevilla se vuelve hoy oficialmente loca. A su bullicio habitual y a sus sinfonías motorizadas se une, como todos los veranos, la radiante y vocinglera algarabía de 820 niños y niñas saharauis, procedentes de los campos de refugiados de Tinduf, en el desierto argelino. Tras seis días llegando con cuentagotas, el grueso de la expedición se presentará en Sevilla hoy, a media mañana, con un convoy de 400 chiquillos. Y mañana, por fin, la última entrega.

Bachir, el tío de Hasina, llamaba ayer a casa de la familia de acogida que se encargará de atender a la niña durante los dos próximos meses: "Acaba de salir para allá", era su mensaje. Lo cual significa que la pequeña, de diez años, se llevó toda la tarde de ayer a lomos de una camioneta, junto a los demás niños de su wilaya, avanzando a trompicones por el desierto más árido del mundo rumbo al aeropuerto de Tinduf.

Tras llegar allí, y siempre sometida a una organización quizá algo más pintoresca de lo que se estila por Europa, tiene que esperar hasta la noche para que se dé la orden de embarque de los dos vuelos previstos: uno con 160 pasajeros y otro, el mayor de todos, con 250. Toca dormir hasta la llegada al aeropuerto de Málaga en plena madrugada. Y ya en Málaga, reorganización del convoy y salida en autocares hacia Sevilla. El porqué de que no lleguen en avión directamente sigue siendo un misterio sobre el que nadie parece interesado en decir una sola palabra.

Si lo normal de un viaje de semejantes características es que cualquier niño, rico o pobre, llegue desharrapado y con mala cara, cabría sospechar que un porte de 250 chiquillos procedentes del desierto más miserable, y encima refugiados, estarían muy por debajo de la media: pues no.

Según comentaban ayer los organizadores (y se podía ver in situ), el aspecto de los niños y niñas era impecable. La plana mayor de la Asociación Sevillana de Amistad con el Pueblo Saharaui, a la sazón presente durante el reparto, señaló que el nivel de vida de los campamentos del Sáhara ha subido mucho este último año gracias a la ayuda internacional (entre ellas, la sevillana), y eso se nota en lo limpios que vienen, en la ropa y en la salud. Por si acaso, la familia de acogida de Hasina guardaba ayer en el frigo cuatro cajas de polos. Si esta vez no viene con hambre, lo mismo le duran un día.

  • 1