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Queda un clavo ardiendo, y es Víctor Fernández

Definitivamente, la situación del Betis cara al ascenso se vuelve poco menos que desesperada. El tanto del recreativista Emilio Sánchez y el agónico triunfo del Cartagena alejan al Betis de la zona de ascenso a una distancia no imposible, pero sí abrumadora: ocho puntos. Ya, si no lo arregla Víctor, ¿quién…?

el 13 feb 2010 / 21:18 h.

Sergio García celebra su gol con los béticos en Huelva.
El fatídico zarpazo de Emilio Sánchez despeña al Betis y lo maniata a ocho puntos del ascenso. Lo que pasa con el Betis de Víctor Fernández es una confusa agonía: por un lado, juega bien, marca algún gol que otro y ofrece sensaciones positivas. Por otro lado, demoledoramente: eso no le llega para aguantar los resultados y sumar de tres en tres. No pierde, pero como no gana, el balance de cinco puntos sobre nueve posibles se queda en un aprobadito alto… e insuficiente para mantener el ritmo con los aspirantes al ascenso. Dicho esto, ¿cómo pudo seguir Tapia, qué fue lo que heredó Víctor, cómo se ha mantenido esta situación, cómo demonios no se han hecho fichajes, a quién hay que apelar….?

La película de Huelva fue parecida a la de Córdoba y Hércules. Ventaja en la primera parte y pinta de desplome vertiginoso tras el descanso. En el Nuevo Colombino, la expulsión de Emilio Rodríguez alivió el acoso que se le venía encima al Betis en los últimos minutos: y ni así, con un hombre, más fue capaz el Betis de crear ocasiones dignas de tal nombre. Goitia evitó la derrota en el minuto 89. Vuelve la ecuación: si el equipo intenta movilizar-se, tras el descanso sólo tiene reservas de oxígeno para unos minutos. En estas condiciones, no es tan malo haber sumado cinco puntos de nueve. El problema es que con eso no se asciende: a la vista está.

Así las cosas, la única opción aceptable es mantener a Víctor Fernández en el gobierno de las operaciones, dar por bueno el pequeño repunte o remonte que ha conseguido (una victoria y un empate en dos salidas, tras cinco derrotas consecutivas en excursiones con Tapia) y agarrarse al clavo ardiendo del Cartagena-Betis que, sin duda, sí es la última esperanza. Por cierto: el Numancia también sigue sumando de tres en tres… y ganó al Betis por 3-0, aquel helado sábado en Los Pajaritos. Helado, pero bochornoso. Ese cociente particular está tocado y casi hundido. Sólo Víctor puede arreglar esto. Si es que tiene solución…

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