Cultura

"Queremos alguien que nos tutele, no un ministerio que nos vigile"

El presidente de la Unión de Criadores valora el proceso electoral del organismo ganadero y la situación sociopolítica por la que atraviesa la fiesta de los toros.

el 06 dic 2011 / 19:34 h.

El ganadero Carlos Núñez preside la Unión de Criadores de Toros de Lidia y la Mesa del Toro.

El presidente de la Unión de Criadores asiste al proceso electoral que debe renovar la junta directiva de un colectivo que está acusando como pocos los vaivenes de la crisis económica. Carlos Núñez también preside la Mesa del Toro, que está pasando de la discusión inicial de algunos sectores profesionales a una operatividad avalada por los últimos avances.

-Deja la presidencia de la Unión y se convocan elecciones.
-Accedí a la presidencia buscando una lista de consenso para superar esas divergencias que pueden surgir en cualquier asociación. Teníamos dos compromisos básicos: conseguir una renovación de los estatutos, especialmente de su sistema electoral, y realizar un análisis de la viabilidad económica de la Unión de Criadores como asociación. Ambos objetivos se han cumplido y los nuevos estatutos obligaban a convocar elecciones en las que yo personalmente -y muchos miembros de mi equipo- no nos hemos presentado porque entendíamos que habíamos cerrado un ciclo y cumplido esos objetivos.

-El proceso ha tenido que repetirse. ¿Qué ha podido fallar?
-El sistema tradicional era muy primitivamente democrático en el sentido de que cada una de las zonas ganaderas elegía sus propios representantes en la junta directiva. Podía haber divergencias entre los representantes de unas zonas y otras. Eso impedía la cohesión. En el sistema nuevo se escogen representantes de todas las zonas y entre ellos conforman listas cerradas para lograr una unidad de criterio. Es más operativo. Es importante tener un programa de actuación, así lo obligan los nuevos estatutos. No se trata de votar a tus amigos, lo que interesa es hacerlo con responsabilidad. Los 22 candidatos que salieron elegidos no han llegado a un acuerdo para sacar al menos una candidatura con un liderazgo suficiente y representativo para presidir la Unión de Criadores. En esa tesitura, la Junta Electoral tomó la decisión de convocar unas nuevas elecciones.

-Hay que hablar de la crisis. Está obligando a una traumática reconversión del sector.

-La demanda que teníamos de toros en 2007, el año cumbre de consumo es España, comparada con la de hoy es del 50%. Si entonces dimos 1.180 corridas de toros, este años han sido 600. Eso quiere decir que tenemos que poner en el escaparate la mitad del producto. En cualquier caso, el libre mercado se va regulando y el que no se adapte a sus normas sucumbe. Todo esto tiene sus ventajas. Quitar la mitad de los toros nos obliga a ser mejores ganaderos, a seleccionar más.

-¿Cual es el futuro de la Mesa del Toro? Comenzó con cierto escepticismo de sus integrantes.
-La Mesa del Toro goza de más solidez que nunca. Es verdad que cuando llegué a ella noté rápidamente que no había implicación de alguno de los sectores, especialmente de los profesionales. Analizamos el tema con matadores, banderilleros y empresarios y vimos que necesitábamos poner las cosas claras: ¿qué perseguíamos de la Mesa del Toro? Estamos hablando de una federación; ésa es nuestra demanda. Reestructuramos la Mesa del Toro con las personas adecuadas y buscando la implicación de los profesionales. Paralelamente, los matadores fusionaron las dos asociaciones que los agrupaba y hemos conseguido que estén representadas las cuatro grandes patas del espectáculo, que haya una comunicación entre esas cuatro voces. Se trataba de tener representatividad y capacidad de decisión.

-En cualquier caso, el papel de las grandes figuras, el denominado G-10, fue muy relevante.
-Asociar a matadores, empresarios, ganaderos y banderilleros, que pueden tener intereses contrapuestos, es complicado. Todos hemos hecho un esfuerzo de tolerancia y sentido común y la defensa de los ataques externos, como en el tema catalán, nos han ayudado a entendernos mejor. No ha sido fácil. Es evidente que los toreros hicieron unos movimientos muy positivos. La implicación del G-10 ha sido muy importante. Han tenido capacidad de organizarse y aunar esfuerzos más allá de lo individual. Que estemos unidos es importante para trabajar con la administración pero también para combatir a los enemigos de la Fiesta. La fuerza de las grandes figuras es bestial. Cuando llegaban a cualquier ministerio la gente se tiraba por las ventanas para verlos. Es muy importante que ellos hayan tomado conciencia de los problemas político, social y económico. Sin su apoyo no habríamos conseguido todos los pasos que hemos dado.

-¿Pueden ser todos estos los pasos definitivos para conseguir esa ansiada federación? Los intereses siguen chocando...
-La federación tiene que aunar las inquietudes que nos afectan a todos: estamos hablando de la reducción del IVA, abaratamiento de costes, promoción juvenil... eso nos interesa a todos. Cada vez está más cerca y el compromiso de la administración va a favorecer que se valore a la tauromaquia, que es el segundo espectáculo de masas de la sociedad española, que goza de muy pocas ayudas y soporta una tremenda presión fiscal. Merecemos que la administración nos considere federación. Queremos alguien que nos tutele, no que nos vigile. Queremos una ventanilla única que armonice las relaciones que tiene el toreo con Agricultura, Sanidad, Turismo, Interior, Trabajo....

-Y el toro ya está en Cultura.
-Estamos en un momento de concienciación política. Gracias al trabajo de mucha gente en la Mesa del Toro hemos dado un paso importante que quizá no ha sido valorado. El paso a Cultura se ha debido en primer lugar a la colaboración política de los grandes partidos. Tenemos que agradecer el trabajo de Pío García Escudero desde el PP y de Txiqui Benegas, que fue la persona que el PSOE designó. Al paso a Cultura le demos el valor que queramos darle, es muy relevante. Todo fue muy rápido. El hecho de conseguirlo se debe a la implicación de esos partidos y hay que agradecérselo. Entendemos que la Tauromaquia es un arte y tiene que estar protegido. Estamos satisfechísimos del cobijo que nos ha dado Cultura. El ministerio se obliga a defender la Tauromaquia como arte, lo que en la práctica equivale a decir que el IVA del 18% que grava actualmente el espectáculo tiene que igualarse al teatro o el cine, que es del 8%.

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