Economía

Querido e hipotecado funcionario

Ningún banco o caja de ahorros admite haber cerrado el grifo de las hipotecas. Entorno de la sevillana Plaza Nueva, sucursal de una importante entidad española. "Semanas llevamos sin dar ni una. Hay un nuevo perfil de cliente". Sólo en privado, lo reconocen sus empleados. ¿Y qué perfil?.

el 15 sep 2009 / 10:39 h.

Ningún banco o caja de ahorros admite haber cerrado el grifo de las hipotecas. Entorno de la sevillana Plaza Nueva, sucursal de una importante entidad española. "Semanas llevamos sin dar ni una. Hay un nuevo perfil de cliente". Sólo en privado, lo reconocen sus empleados. ¿Y qué perfil?.

A Miguel le ha tocado una vivienda de protección oficial de Emvisesa en Pino Montano. Durante varios meses temió que los bancos le cerraran las puertas, al contar sólo con su sueldo -es interino de la Junta de Andalucía- y sin el aval de sus padres. Al final, una caja de ahorros le ha concedido la hipoteca, no sin pegas por no disponer de contrato fijo. "El hecho de encadenar contratos durante varios años en la Administración es lo que me ha salvado", relata. ¿La cuota mensual? 650 euros el primer año, un tercio de su sueldo, "quizás algo menos". No le gusta los azulejos de la cocina, pedirá crédito para cambiarlos, a ver si se lo dan.

En los aledaños de Piscinas Sevilla, José y María han comprado un piso. O eso dicen, pues llevan mes y medio largo trotando entre oficinas bancarias en la búsqueda de financiación para "unos 25 millones de pesetas [alrededor de 150.253 euros]". Él, albañil, y ella, a lo que salga. Tanta demora pinta mal, ellos lo achacan a que durante agosto "no hay nadie que mande [en las sucursales]". A su favor, que sólo han entregado 600 euros como señal al propietario, los únicos dineros que perderían si sale mal esta operación, y que aquel no tiene más alternativa que esperar, el mercado inmobiliario parado está.

Javier es funcionario, y de los de verdad, de los de nómina segura para toda la vida. Sus ingresos rondan los 1.300 euros mensuales y, aunque carece de ahorros, sus gestiones entre bancos y cajas de ahorros le dicen que podría soportar una cuota de 600 euros para el ático que le gusta en Camas. "Si ingreso la nómina, me ponen hasta la alfombra roja para entrar, aunque, eso sí, me exigen avalista. Por ahora, voy a esperar a ver si se abaratan más los pisos", comenta.

Desde una oficina de una caja andaluza, Antonio, su director, resume a quién sí y a quién no. "De entrada, el no es para todos. Después, para los trabajadores, suman el ser funcionario y el tener un contrato indefinido en los últimos tres o cinco años, e incluso así, cuando la cuota supera el 33% de los ingresos, tener familiares que avalen es obligatorio. Y para los contratos temporales, cero".

"Y ni VPO ni nada. Yo he llegado a otorgar hipotecas que absorbían el 50% del sueldo. Ahora, ni loco". Pero, ¿por qué tanta restricción cuando ninguna entidad financiera reconoce haber cerrado el grifo?

En estos momentos, la encomienda recibida por los directores de oficinas por parte de la casa matriz es captar pasivo (o depósitos). En lo que a los créditos se refiere, el objetivo "es dar los justos, a gente con solvencia y, sobre todo, esquivar la morosidad. Es esta presión la que nos impide conceder más préstamos, y tanto a las familias como a las empresas. Antes, yo tenía margen para otorgar hasta 6 millones de euros a una compañía. Ahora, si supera los 2 millones, tiene que pasar por la central".

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