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Queridos Reyes Magos...

Un taller destaca la solidaridad y la moderación a los niños a la hora de escribir la carta a sus Majestades de Oriente

el 20 dic 2014 / 12:00 h.

Momento del taller que se celebró ayer en Gines Momento del taller que se celebró ayer en Gines «Queridos Reyes Magos, este año quiero...». Así empieza la mayoría de las cartas que los niños escriben a Melchor, Gaspar y Baltasar. Misivas repletas de juguetes sin moderación que no van al hilo de los tiempos que corren. Hecho que en gran medida es «culpa de los padres que intentan sustituir el tiempo que tienen que pasar con sus hijos con cosas materiales», destaca la psicóloga Franky Burgos, encargada de impartir este taller, que se celebró ayer por la tarde en la biblioteca municipal de Gines. No alimentar el «pido... y pido» es el objeivo de este taller. Y es que, «al ser un solo día, los padres se sienten obligados a dárselo todo», explica Burgos, pero «esa no es la solución». El primer paso es «hacer un ejercicio de reflexión». Los niños tienen que ser honestos consigo mismo y «pedir lo que realmente necesitan, no por capricho o porque sus amigos se lo piden», explica la psicóloga. De esta forma también «se evitan pataletas». Muchos niños, al ver que los Reyes Magos no le han traído todo lo que pedían se enfadan. Por eso, Burgos anima a los padres a explicarle a los más pequeños que sus Majestades «vienen muy cargados y que para ellos también ha llegado la crisis». De ahí que a la hora de escribir la carta los niños tengan que ser «moderados y reflexivos». Aunque Reyes es su día por antonomasia, los niños también tienen que ser solidarios a la hora de pedir. «La idea es que se acuerden de algún familiar o de algún amigo que lo esté pasando mal», explica Burgos. En esa línea de pensar en los demás, la psicóloga apunta a la idea que este año vende una conocida empresa de muebles: escribir una carta «mágica» para los padres o hermanos pidiendo cosas no materiales. Un momento en el que el taller «se para», porque hay que reflexionar más. Pero al final el resultado siempre es el mismo: más tiempo para compartir. Pasada la vorágine del papel del regalo y la emoción, Burgos recomienda volver a tener un momento para la reflexión y escribir una carta de agradecimiento a sus Majestades, «por que lo han traido todo con mucho esfuerzo».

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