Cultura

¿Quién dijo miedo?

El flamenco parece una música triste. Pero aunque tenga un trasfondo trágico, se define como una catarsis donde la pena y la alegría van de la mano.

el 25 sep 2014 / 00:27 h.

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Presentimiento*** Lugar: Espacio Santa Clara Dormitorio Alto, 24 de septiembre. Guitarra, zanfoña, live loops: Raúl Cantizano. Percusión, trompeta, live loops: Antonio Montiel Por su poesía y profundidad  el flamenco parece una música triste. Pero aunque tenga un trasfondo trágico,  se define como una catarsis donde, al igual que en la vida, la pena y la alegría van de la mano. Es justo lo que nos demuestran estos dos músicos, a quienes no han dudado en situarse al margen para perderle el miedo al flamenco. Y es que, a pesar de que tanto Raúl Cantizano como Antonio Montiel han crecido al calor de este arte, son demasiado rebeldes y  juguetones para conformarse con un solo lenguaje. De ahí que en sus composiciones hayan incorporado instrumentos musicales extraños al flamenco, como la zanfoña, la trompeta o el live loops, una técnica que permite repetir una base rítmica grabada de forma simultánea a su interpretación. Sin duda es algo novedoso, pero por desgracia crea un fondo un tanto monótono y ramplón que resta profundidad a la música. Todo lo contrario que las notas de la zanfoña, que en su diálogo con la batería rozó la catarsis con el tema de origen turco Kejif. Al igual que la guajira, que Raúl interpretó con la guitarra flamenca, con todo lujo de matices, junto al compás firme y mesurado de la percusión de Antonio. Con Tatekietoya, cambiaron el tercio. Este tema supone una exquisita burla musical con la que consiguen una hermosa fusión del compás flamenco con la música popular india. Y eso que lo interpretan con dos panderetas pequeñitas y Antonio reconoce haberlo creado para reírse de la manía de Raúl de hacer compás con cualquier objeto. Y es que,  para ellos el flamenco debe transmitir disfrute, aunque para conseguirlo haya que ser un proscrito.

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